¿Extradición y juicios para el mandatario saliente? La tensión política en Colombia alcanza un nuevo nivel.
Carlos Alonso Lucio, líder del equipo de transición del presidente electo Abelardo de la Espriella, ha sido tajante: sostiene que Gustavo Petro "debe ser juzgado" y afirma que el mandatario electo no dudaría en extraditarlo si la justicia de Estados Unidos lo solicita. Lucio, quien compartió con Petro el pasado en el Movimiento M-19, describió la estrategia de empalme como el "Arca de Noé", buscando poner un límite a la impunidad.
El presidente Petro respondió a través de la red social X, anunciando que interpondrá denuncias y demandas civiles por calumnia e injuria contra quienes atenten contra su buen nombre, su familia o el progresismo. En un ataque directo, Petro señaló que la cercanía entre De la Espriella y Lucio se debe a que ambos fueron defensores de paramilitares.
Además, el jefe de Estado denunció el hostigamiento hacia sus padres: relató que su madre, de 83 años, fue insultada en Cajicá y que su padre, de 92, sufrió plantones de vecinos abelardistas en Bogotá. Petro calificó este ambiente como "fascismo", impulsado, según él, por el narcotráfico y dineros de Benjamín Netanyahu.
Ante este escenario, el mandatario propuso la formación de "guardias de la libertad desarmadas" en comunidades campesinas y progresistas, llamando a una "resistencia activa" y solidaria si el gobierno entrante agrede los derechos logrados. Advirtió que la persecución política es un "crimen contra la humanidad" y que sus instigadores serán procesados. A solo 33 días de dejar la Casa de Nariño, Petro instó a sus seguidores a responder únicamente por la vía judicial y pacífica.
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