Sony Interactive Entertainment ha anunciado una decisión que marca un cambio estructural en la industria de los videojuegos: la producción de discos físicos para los títulos que se estrenen a partir de enero del 2028 llegará a su fin. Esta transición hacia un modelo plenamente digital ha generado diversas interrogantes en la comunidad gamer, especialmente sobre qué pierde el consumidor más allá de la posesión de un objeto tangible y cómo se reconfigurará la economía del sector.
Desde la perspectiva del gigante japonés, este movimiento es calificado como un “paso natural” para alinearse con las tendencias actuales de consumo. La compañía argumenta que este proceso ya ocurrió en otras industrias del entretenimiento, donde la música abandonó los CD y las películas dejaron atrás los DVD en favor de formatos digitales. Sin embargo, detrás de esta adaptación existen razones económicas contundentes. Según datos de Kantan Games, Sony obtiene un 54% más de beneficio por cada copia digital de un juego propio en comparación con la versión física. Esta diferencia se debe a que el formato físico implica costos adicionales en empaquetado, diseño de carátulas y logística de distribución.
En el mercado peruano, el impacto es tangible. Actualmente, un juego de PlayStation 4 o 5 en formato físico oscila entre los S/ 99 y S/ 350, precios que son muy similares a los ofrecidos en la PlayStation Store. No obstante, el valor agregado del Blu-ray reside en la flexibilidad: la posibilidad de adquirir títulos a precios reducidos en tiendas de reventa, así como la facilidad de intercambiarlos o heredarlos entre personas de confianza. Por el contrario, los juegos digitales están estrictamente vinculados a la cuenta personal de PlayStation Network, un sistema más rígido que además implica el manejo de información sensible, como datos bancarios.
El análisis desde el neuromarketing, aportado por Luis Díaz, docente de Banca y Finanzas de Certus, advierte que el consumidor experimentará una disminución en el sentido de pertenencia. Los jugadores, especialmente los de generaciones anteriores, mantienen una mayor confianza y preferencia por los productos que pueden tocar y ver directamente. Díaz prevé que el riesgo principal será el incremento del gasto, ya que la posición dominante de Sony sobre sus producciones exclusivas le otorgaría la facultad de fijar precios más elevados sin la competencia de un mercado secundario.
Un ejemplo crítico de esta tendencia es el esperado lanzamiento de GTA VI. Se ha informado que este título tendrá un costo de entre US$ 77 y US$ 99, lo que podría superar los S/ 340 considerando las comisiones por el tipo de cambio aplicado por PlayStation. Si bien GTA VI contará con una edición física, esta no será el disco tradicional, sino un estuche que contendrá un código de descarga. Para Díaz, este juego puede servir como un termómetro: si los usuarios aceptan pagar precios superiores a los habituales, otras empresas podrían normalizar estos incrementos en futuros lanzamientos.
A este escenario se suma la dependencia de actualizaciones y parches constantes para corregir errores, además del costo adicional de las expansiones necesarias para completar la experiencia de un estreno. Por su parte, Carlos Letts, director de Administración y Negocios de la UPC, señala que la desaparición del formato físico eliminará fuerzas regulatorias naturales, como la reventa y los mercados alternativos, los cuales suelen presionar la definición de precios a la baja. Esto ocurre en un momento donde los costos de producción también suben; Rockstar, por ejemplo, habría desembolsado más de US$ 2,000 millones en la creación de GTA VI debido a sus exigencias de hiperrealismo.
Letts anticipa que las distribuidoras de retail y las tiendas especializadas quedarán fuera del esquema de comercialización debido a la “datificación de la experiencia del usuario”. Ante esto, Sony ha manifestado que seguirá priorizando la innovación en el acceso a los juegos, ofreciendo opciones a través de la PlayStation Store y distribuidores autorizados.
Finalmente, los expertos subrayan un punto legal y emocional. Díaz recuerda que, incluso en el formato físico actual, los compradores no poseen la propiedad absoluta del producto, sino una licencia de uso. En cuanto al coleccionismo, Letts indica que el valor de los discos físicos podría dispararse, especialmente en ediciones limitadas o títulos descatalogados, consolidando el valor nostálgico y la cultura de los museos geek frente a la hegemonía digital.


