La Selección de Paraguay llegó al final de su camino en el Mundial 2026 tras sufrir una derrota por 1 a 0 frente al combinado de Francia. En un encuentro caracterizado por la escasez de emociones, la Albirroja no logró vulnerar la defensa europea y se despidió del certamen en un clima de tensión que se intensificó hacia los minutos finales del partido. Una vez finalizado el encuentro, el director técnico Gustavo Alfaro se presentó ante los medios para analizar lo sucedido y, fundamentalmente, para brindar respuestas contundentes sobre su continuidad al frente del equipo.
El futuro del estratega se convirtió en el eje central de la rueda de prensa. Alfaro reveló que la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) tiene un interés claro en que permanezca en su cargo. Según detalló el entrenador, el presidente de la federación, Robert Harrison, se acercó a él inmediatamente después del partido, mientras aún se encontraban en el vestuario, para manifestarle su deseo de continuidad. "Profe, este fue el primer round, necesitamos contar con usted para el segundo round", fueron las palabras de Harrison, según relató Alfaro, quien destacó que era la primera vez que se abordaba este tema de manera seria y pública, delante de los jugadores y del entorno técnico.
A pesar del respaldo institucional, Alfaro mostró una postura reflexiva y cargada de honestidad sobre su situación personal y profesional. El técnico admitió que ha estado postergando su retiro durante los últimos cinco o seis años, mencionando que originalmente tenía planeado dejar la actividad a los 60 años, edad que ya ha superado, pues actualmente tiene 63. Recordó que, tras disputar el Mundial con Ecuador, consideró que ese sería su cierre definitivo, pero la oportunidad de liderar a Paraguay lo llevó a plantearse un nuevo objetivo: retirarse una vez finalizada la participación de la Albirroja en la Copa del Mundo.
En este sentido, el entrenador fue enfático al señalar que cualquier decisión sobre su permanencia no puede basarse en especulaciones, sino que debe ser una decisión familiar. Alfaro subrayó que necesita conversar con sus seres queridos antes de dar una respuesta definitiva. Para demostrar su compromiso exclusivo con el proyecto paraguayo hasta el momento, confesó que su representante tenía prohibido mantener conversaciones con cualquier otra entidad o selección, ya que en su vida no había espacio para otra cosa que no fuera Paraguay hasta concluir la cita mundialista.
Sin embargo, el impacto emocional de la eliminación ha dejado una marca profunda en el entrenador. Alfaro utilizó metáforas fuertes para describir su estado anímico, afirmando que en este momento tiene "heridas abiertas" y que se siente como si estuviera "sangrando". Debido a este estado, manifestó que no es el momento propicio para razonar con equilibrio ni para tomar decisiones apresuradas. El técnico expresó la necesidad de que "baje la espuma" y que las cosas decanten para poder evaluar el camino a seguir con claridad.
La necesidad de distancia y descanso fue otro de los puntos clave de su intervención. Alfaro manifestó su deseo de regresar a Rafaela para reencontrarse con su familia, visitar a sus hijas y a su nieta. Aclaró que no solicita un periodo prolongado de seis meses, sino simplemente un tiempo prudencial para respirar y tomar perspectiva. Advirtió que lo peor que podría hacer sería aceptar el cargo en un estado emocional inestable para luego darse cuenta, en septiembre, de que ya no tiene la capacidad de continuar.
Finalmente, el estratega dedicó palabras de profundo agradecimiento hacia el país, asegurando que no existe un lugar más cómodo para él que Paraguay. Destacó la calidez con la que fue recibido por la sociedad, los clubes y los jugadores, afirmando que en ningún otro lugar del mundo se sentiría tan cuidado, protegido y bien tratado. Para Alfaro, este entorno de apoyo es esencial para quien intenta llevar a cabo una "revolución" deportiva. No obstante, cerró su intervención con una advertencia profesional: aseguró que lo logrado hasta ahora no es suficiente para alcanzar el éxito en el Mundial 2030, dejando claro que, de decidir continuar, el nivel de exigencia y el trabajo deberán incrementarse considerablemente.


