El Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ) ha puesto en marcha el proyecto "Costa Rica Canta a sus Cantones", una iniciativa diseñada para responder a una interrogante fundamental sobre la identidad nacional: ¿a qué suena el lugar donde nací? Esta propuesta busca rescatar y preservar los himnos de 61 de los 91 cantones e intendencias del país, evitando que estas piezas musicales permanezcan únicamente en la memoria de algunas generaciones o en archivos municipales olvidados.
A partir de ahora, este acervo musical se encuentra disponible para toda la población a través de diversas plataformas digitales y en los canales oficiales del Ministerio de Cultura y Juventud. Más que una simple recopilación de canciones, el proyecto se plantea como un recorrido sonoro por la geografía costarricense, donde los ritmos y las melodías actúan como vehículos de memoria colectiva en cada rincón del territorio.
El catálogo musical permite transitar por la diversidad de las siete provincias. En San José, la obra refleja la convivencia entre el bullicio urbano y el silencio de las montañas, destacando localidades como Turrubares, con sus caminos de tierra, Aserrí, con su vista privilegiada sobre el valle, y Desamparados, que conserva la esencia de sus antiguas veredas. Por su parte, la provincia de Alajuela se presenta a través de sus ritmos y apodos, resaltando la belleza de la iglesia metálica de Grecia entre cafetales y el legado educativo de San Ramón.
En la zona de Cartago, el proyecto captura la atmósfera de la Basílica, la huella de ceniza del volcán Irazú en Paraíso y Cot, y la fuerza de Turrialba entre ríos y neblina. Heredia, conocida como la provincia de las flores y las universidades, está representada por las casas de adobe de Barva, el aroma del café, el bullicio estudiantil y tradiciones como las mascaradas y los helados de sorbetera.
El recorrido se extiende hacia Guanacaste, donde el sol y el viento de la sabana narran historias de sabaneros. Aquí destacan Liberia, Nicoya —cuna de la herencia chorotega— y Santa Cruz, capital folclórica donde el Cristo Negro y la marimba definen el idioma cultural de la región. En el Pacífico, Puntarenas aporta el sonido del mar y la paciencia de sus pescadores, integrando a Esparza, la historia bananera de Golfito y las raíces profundas de los pueblos indígenas en Buenos Aires. Finalmente, la provincia de Limón aporta la riqueza del calipso, las montañas sagradas de Talamanca y la cultura afrocostarricense viva en Siquirres y Matina.
Este ambicioso esfuerzo cuenta con la colaboración del maestro Otto Apuy, Premio Magón, quien plasmó una obra inspirada en las siete provincias para reflejar el poder simbólico de estos espacios. El componente audiovisual fue desarrollado por Pipo Chaves, quien realizó los videos que ilustran el trabajo musical. Asimismo, la ejecución ha sido posible gracias a las siete bandas nacionales de concierto, descritas como embajadoras de la alegría y tejido social, que llevan el arte a los pueblos y representan la presencia del Estado en su forma más noble.
El MCJ enfatiza que "Costa Rica Canta a sus Cantones" no es solamente un disco, sino un servicio público puesto a disposición de la ciudadanía, las municipalidades y los centros educativos. El objetivo es que funcione como una herramienta pedagógica en escuelas y colegios para que los estudiantes aprendan el himno de su propio cantón, y que las municipalidades puedan fortalecer su identidad territorial en actos oficiales.
Este proyecto se integra al denominado "ride cultural", sirviendo como un puente entre la música y la memoria. Según la visión del Ministerio, la identidad nacional no es algo recibido ya terminado, sino una construcción diaria que se edifica cantón por cantón, voz por voz, y a través de cada himno que se canta en las plazas de los pueblos.

