La localidad de Viveiro, consolidada como la ciudad de la música durante la celebración del Resurrection Fest, ha vivido una de sus jornadas más intensas con la actuación de la legendaria banda Iron Maiden. La segunda noche del festival se caracterizó por un recinto completamente repleto, donde miles de aficionados se congregaron para asistir al espectáculo, generando una atmósfera de gran expectación y una afluencia masiva de público que puso a prueba la logística de la ciudad y sus servicios básicos.
En el ámbito sanitario, el Punto de Atención Continuada (PAC) de Viveiro ha tenido que hacer frente a una demanda considerable de servicios médicos. Durante esta segunda velada, las Urgencias del PAC atendieron a un total de 64 pacientes. Esta cifra representa un incremento respecto a la noche anterior, en la que se presentaron Sabaton y Testament, registrándose en aquella ocasión 14 asistencias menos que en la noche de Iron Maiden. A pesar del aumento en el número de personas que requirieron atención médica, el Servicio Gallego de Salud (Sergas) ha emitido una valoración tranquilizadora, indicando que estas cifras no resultan exageradas dada la magnitud del evento.
Para poner estas estadísticas en perspectiva, es fundamental considerar el volumen de asistentes que el Resurrection Fest es capaz de atraer cada noche. Según los datos disponibles, el evento puede acoger entre 30.000 y 40.000 fans en la ciudad, lo que sitúa la cifra de 64 atenciones en el PAC en un porcentaje muy bajo respecto al total de la población flotante presente en Viveiro. Asimismo, es importante señalar que el balance del PAC no incluye todas las intervenciones sanitarias realizadas, ya que la Cruz Roja presta un servicio de atención médica independiente y directo dentro del propio recinto del festival, absorbiendo gran parte de las incidencias inmediatas.
Paralelamente a la presión asistencial, la infraestructura urbana de Viveiro se ha visto afectada por el denso tráfico vehicular que caracteriza estos días de festival. La congestión se vuelve especialmente crítica durante las tardes, coincidiendo con el horario de inicio de los conciertos, cuando el flujo de vehículos hacia el recinto alcanza sus picos máximos. Esta situación de movilidad reducida ha obligado al PAC de Viveiro a implementar medidas estratégicas para garantizar que la salud de los ciudadanos y visitantes no se vea comprometida por los atascos. Para ello, se ha dispuesto de un servicio especial de traslado que permite al personal sanitario desplazarse y prestar atención médica en el exterior, asegurando así una respuesta rápida y eficaz fuera de las instalaciones del centro.
Desde el punto de vista del orden público y la convivencia, el Resurrection Fest está siendo calificado como un éxito rotundo, no solo por la alta asistencia, sino por el ambiente sensacional que se respira entre los asistentes. Hasta el momento, no se han reportado incidentes graves, lo que refleja una convivencia pacífica a pesar de la masividad del encuentro. Este resultado es, en gran medida, el fruto de un despliegue coordinado de las fuerzas de seguridad, que han multiplicado sus servicios y esfuerzos para mantener el orden en todo el perímetro urbano y en las zonas de acceso.
La Policía Nacional ha reforzado significativamente su presencia en la zona para prevenir cualquier altercado y gestionar la multitud. Entre las medidas destacadas se encuentra la incorporación de agentes a caballo, una dotación que facilita la vigilancia de grandes aglomeraciones y mejora la visibilidad en los puntos críticos. Además, se han implementado controles diarios y rigurosos para asegurar que el desarrollo del festival transcurra sin contratiempos. El equilibrio entre la gestión del tráfico, la atención sanitaria y la seguridad ciudadana ha permitido que la ciudad de la música siga disfrutando de la programación artística en un entorno seguro y organizado.


