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NASA lanza misión robótica para rescatar el Telescopio Swift y evitar que se desintegre

La nave espacial fue lanzada por un pequeño cohete llamado Pegasus, que a su vez fue lanzado desde un avión.La operación estaba programada para el martes pasado, pero se pospuso hasta este viernes por mal tiempo.

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NASA lanza misión robótica para rescatar el Telescopio Swift y evitar que se desintegre

La NASA ha puesto en marcha una compleja misión robótica con el objetivo fundamental de evitar que uno de sus telescopios espaciales, actualmente obsoleto, termine desintegrándose al reingresar en la atmósfera terrestre. Se trata de una operación técnica delicada y peligrosa que, según las previsiones de los expertos, se extenderá durante varios meses antes de conocerse el resultado final.

El lanzamiento de la nave robótica tuvo lugar este viernes, aunque el cronograma original había previsto el despegue para el pasado martes. No obstante, la misión sufrió retrasos debido a condiciones climáticas adversas y, posteriormente, a la detección de diversos problemas técnicos que obligaron a posponer la operación para garantizar la seguridad del despliegue.

La ejecución del lanzamiento estuvo a cargo de Northrop Grumman, que puso en órbita la nave Link, desarrollada por la empresa emergente estadounidense Katalyst Space Technologies. La operación se llevó a cabo desde las Islas Marshall, situadas en el Océano Pacífico. El procedimiento de lanzamiento fue particular, ya que se utilizó un cohete Pegasus que despegó desde la panza de un avión modificado, colocando así a la nave Link en la ruta necesaria para interceptar y capturar el Observatorio Swift de la NASA en un plazo aproximado de un mes.

Una vez que la nave Link alcance una órbita cercana a la del satélite Swift, el robot deberá iniciar una fase crítica de preparación. En primer lugar, desplegará sus paneles solares para asegurar el suministro energético y realizará una serie de comprobaciones técnicas exhaustivas para verificar que todos sus sistemas operativos funcionen correctamente antes de proceder al acercamiento.

Posteriormente, la misión entrará en una de sus etapas más complejas: la localización del telescopio Swift en la inmensidad del espacio. Tras encontrarlo, el robot deberá orbitar el satélite y ejecutar una maniobra de acoplamiento mediante la utilización de tres brazos robóticos. Se estima que estas maniobras de aproximación y anclaje podrían prolongarse durante varias semanas.

La fase final de la misión consistirá en un esfuerzo de propulsión. El robot intentará impulsar el satélite Swift aproximadamente 300 kilómetros más arriba, devolviéndolo a su nivel orbital inicial. Esta maniobra de elevación es la más prolongada de la operación, ya que se prevé que tome al menos un mes completarse. El éxito de este procedimiento evitaría que el telescopio quede reducido a cenizas al entrar en la atmósfera, permitiéndole, en cambio, continuar con su misión científica durante varios años más.

Desde el punto de vista financiero, la misión representa una apuesta estratégica. Con un presupuesto estimado de 30 millones de dólares, la NASA y Katalyst intentan realizar algo sin precedentes: salvar un activo tecnológico que tuvo un costo original de 250 millones de dólares. El Observatorio Swift es una herramienta fundamental para la ciencia, ya que se utiliza para estudiar los estallidos de rayos gamma, que son catalogados como las explosiones más potentes del universo.

Dada la naturaleza arriesgada de la operación, las autoridades han mantenido una postura cautelosa pero optimista. Shawn Domagal-Goldman, director de la división de astrofísica de la NASA, manifestó recientemente sentirse "muy agradecido" por contar con la "oportunidad de al menos intentarlo". Por su parte, Ghonhee Lee, director general de Katalyst Space, describió la misión como una de "alto riesgo y alta recompensa" justo antes del despegue. Lee enfatizó que el peligro más significativo era la inacción, afirmando que el mayor riesgo era no lanzar nada y permitir que el Swift se quemara en la atmósfera.

Actualmente, las observaciones científicas del Swift se encuentran en pausa con el fin de preservar la órbita del telescopio el mayor tiempo posible. Si todas las fases de la misión robótica se completan con éxito, se espera que el Swift pueda retomar el escaneo del cosmos para el mes de septiembre.

Este operativo podría sentar un precedente para otras misiones futuras. El Telescopio Espacial Hubble de la NASA podría ser candidato a una operación de salvamento similar en unos años, ya que también está perdiendo altitud. Este fenómeno se debe al aumento del arrastre atmosférico, provocado por las erupciones del sol, lo que pone en riesgo la permanencia de este emblemático observatorio en el espacio.

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