¿Estrategia de equilibrio o falta de postura? El Partido Panameñista ha generado controversia tras decidir abstenerse en la elección de la nueva junta directiva de la Asamblea Nacional.
El pasado 1 de julio, los ocho diputados de esta agrupación optaron por no votar, dejando el camino libre a la victoria de Shirley Castañedas, quien alcanzó la presidencia del órgano legislativo con 42 votos, respaldada por una coalición que incluyó a Realizando Metas, el PRD, Cambio Democrático y la bancada mixta.
El diputado José Luis ‘Popi’ Varela defendió la decisión, argumentando que el voto de su bancada no definiría el resultado final. Según Varela, la abstención busca contribuir a la estabilidad y evitar confrontaciones con el Gobierno, los medios o el Órgano Judicial, calificando a los grupos que presentaron candidaturas como “bloques extremos”. Una postura compartida por Jorge Herrera, quien enfatizó que buscarán el consenso y el diálogo.
Sin embargo, la medida ha sido duramente cuestionada. Grace Hernández señaló que, si el Panameñismo hubiera apoyado a la coalición opositora, la dinámica de la mayoría y la candidatura podrían haber variado. Por su parte, José Isabel Blandón, expresidente del partido, afirmó que se perdió la oportunidad de plantear una posición clara, percibiendo la abstención como un intento de quedar bien con todos.
La crítica más severa llegó de Luis Ernesto Carles, quien calificó la estrategia como “oportunista y cobarde”. Para Carles, en política solo existen el gobierno o la oposición, asegurando que la abstención es un mecanismo cómodo que demuestra falta de compromiso o complicidad.
Con esta postura, el Partido Panameñista se despide del poder en el Palacio Justo Arosemena bajo el escrutinio de sus propios aliados y exdirigentes.
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