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Sacerdote brasileño se vuelve viral al celebrar triunfo de la Albirroja con poncho en Ciudad del Este

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Sacerdote brasileño se vuelve viral al celebrar triunfo de la Albirroja con poncho en Ciudad del Este
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El hermano capuchino brasileño Edisson Cazale se volvió viral tras celebrar el triunfo de la selección paraguaya de una manera inesperada. Al finalizar la misa en el Convento de los Capuchinos en Ciudad del Este, el religioso cambió su vestimenta litúrgica por un poncho albirrojo, transformando el templo en una fiesta de alegría compartida con sus fieles. Con 21 años de labor pastoral en el país, Cazale utilizó este gesto para expresar su profundo vínculo afectivo con Paraguay y su gente. La emotiva escena, que incluyó música de la selección y el apoyo de la comunidad, generó una ola de cariño en las redes sociales y reafirmó la integración del sacerdote en la cultura local. El poncho se ha convertido ahora en una cábala para la comunidad. El sacerdote confirmó que la prenda volverá al altar el próximo sábado para seguir alentando a la Albirroja en su siguiente compromiso, esperando que la fe y la suerte continúen acompañando al equipo nacional.

En un gesto que ha capturado la atención de miles de usuarios en las redes sociales, el hermano capuchino Edisson Cazale, de nacionalidad brasileña, se convirtió en el centro de una emotiva celebración tras el reciente triunfo de la selección paraguaya. El religioso, que desempeña su labor pastoral en Ciudad del Este, sorprendió a los fieles al finalizar la misa del pasado lunes, cuando decidió cambiar su vestimenta litúrgica por un poncho albirrojo para festejar la victoria deportiva en la casa de Dios.

El episodio ocurrió en el Convento de los Capuchinos, lugar donde el sacerdote ha celebrado misas durante los últimos nueve años. Según el relato del propio religioso, la preparación para este momento comenzó mucho antes de que el partido terminara. Cazale explicó que el poncho albirrojo fue un regalo que recibió de un amigo al inicio del mundial. Con el deseo de compartir la alegría del evento, el sacerdote había colocado la prenda sobre el altar, con la intención de utilizarla independientemente del resultado final, basándose en la premisa de que el mundial representa, ante todo, la unidad de las naciones.

La jornada espiritual estuvo marcada por un sentido de esperanza colectiva. El hermano capuchino reveló que, durante la celebración de la misa, se incluyó una intención específica donde la comunidad pidió por la victoria de la selección paraguaya. Tras concluir los ritos litúrgicos, la atmósfera dentro del templo se transformó rápidamente cuando los fieles recibieron la noticia del resultado del encuentro.

La alegría se desbordó en el interior de la iglesia, que se encontraba llena de asistentes. El sacerdote describió cómo la algarabía y el sonido de las bombas, escuchados desde el exterior, confirmaron la alegría del triunfo. Fue en ese preciso instante, una vez terminada la misa, cuando el religioso se quitó la túnica habitual y se colocó el poncho albirrojo sobre los hombros, uniendo su fe y su alegría con la de los feligreses. El festejo se completó con la participación del coro, que comenzó a entonar la música característica de la selección, convirtiendo el espacio en una verdadera fiesta litúrgica.

Este acto espontáneo no pasó desapercibido y rápidamente se viralizó en diversas plataformas digitales, generando una ola de cariño hacia el sacerdote. Cazale confesó que no esperaba que el gesto tuviera tal alcance y se mostró profundamente conmovido por las reacciones. Incluso recibió llamadas de amigos en su país natal, Brasil, quienes lo felicitaron por la victoria y le comentaron que también alentaban a la Albirroja.

La trayectoria del hermano Edisson en Paraguay es extensa. El religioso llegó al país hace 21 años, tan solo seis meses después de su ordenación sacerdotal. Durante más de dos décadas, se ha integrado a la cultura y la sociedad paraguaya, consolidando un vínculo afectivo muy fuerte con la comunidad de Ciudad del Este, donde se siente parte de una familia.

Conmovido por el recibimiento, el franciscano expresó que Paraguay ya ocupa un lugar irremplazable en su corazón. Destacó que siente al país como propio y resaltó la calidez y amabilidad única de su gente, asegurando que no tiene deseos de moverse de esta tierra. Para el sacerdote, la experiencia de vivir y trabajar en Paraguay ha sido fundamental en su vida personal y religiosa.

Finalmente, la celebración ha dejado una huella en la comunidad, instaurando lo que algunos ya consideran una cábala. El sacerdote adelantó que el poncho volverá a hacer su aparición en el altar el próximo sábado, coincidiendo con el siguiente compromiso de la selección paraguaya. Con una sonrisa, el religioso confirmó que mantendrá la prenda a mano para seguir alentando a la Albirroja junto a toda su feligresía, esperando que la buena suerte continúe acompañando al equipo nacional.

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