La selección mexicana ha logrado un paso fundamental en su camino hacia la final del Mundial al derrotar a Ecuador con un marcador de 2-0. Esta victoria no solo asegura el pase a los octavos de final, sino que consolida un momento de rendimiento excepcional para el equipo dirigido por Javier Aguirre, que llega a la siguiente ronda con estadísticas sumamente favorables y un ánimo renovado.
El equipo mexicano ha alcanzado un logro inédito en la historia del país al ganar cuatro partidos de un Mundial de manera consecutiva. Si se contabiliza la victoria final obtenida en Qatar 2022, el Tri suma ya cinco triunfos seguidos, situándose en la mejor racha ganadora de su vida mundialista. Este desempeño se ha visto respaldado por una solidez defensiva notable; Raúl Rangel y Memo Ochoa han mantenido la portería en cero durante cuatro encuentros consecutivos. De hecho, México es actualmente la única selección clasificada a octavos de final que no ha concedido un solo gol, una marca que solo podría ser igualada por España, equipo que aún tiene pendiente su partido de dieciseisavos.
Tras el encuentro, el seleccionador Javier Aguirre compartió sus reflexiones sobre el desempeño del grupo. Aunque calificó el partido como "redondo", principalmente por el apoyo de la gente, evitó decir que fuera el mejor juego de la selección para no ser pretencioso, señalando que aquel duelo de la Copa de Oro contra Estados Unidos lo superaba. Aguirre enfatizó que la misión del equipo es entregar todo en la cancha y defender el escudo nacional con dignidad, objetivo que considera cumplido hasta el momento.
Un punto clave en la gestión de Aguirre ha sido la incorporación de Rafa Márquez como su asistente y futuro entrenador del Tri. El técnico mexicano confesó que no dudó ni un segundo en aceptar su presencia en el cuerpo técnico, destacando la enorme experiencia de Márquez y su formación en la escuela del Barcelona, lo cual ha permitido que el equipo aprenda muchas cosas nuevas.
Asimismo, Aguirre reflexionó sobre la importancia de comprender la cultura del equipo, basándose en sus experiencias previas como entrenador en Japón y Egipto. El técnico subrayó que es costoso trabajar sin conocer la cultura interna y resaltó su propia identidad como hijo de migrantes que se naturalizaron mexicanos, afirmando que darle una alegría a la afición es lo mejor que pueden hacer. Para el entrenador, la conexión actual con el público es un impulso vital, describiendo al grupo como una verdadera familia que se encuentra animada y conectada.
Por el lado de Ecuador, el entrenador rival fue contundente al analizar la derrota, admitiendo que fueron muy superados durante la primera mitad del encuentro y que, en la segunda parte, no lograron encontrar la fórmula para marcar el gol. En el desarrollo del juego, se registró un momento de tensión cuando un jugador ecuatoriano fue expulsado tras una discusión con Giménez; el VAR intervino luego de que el jugador se tapara la boca, resultando en una tarjeta roja.
Ahora, la selección mexicana se prepara para el domingo 5 de julio, cuando regrese al Estadio Ciudad de México en Tlalpan. El encuentro de octavos de final se llevará a cabo a las 6 p.m. (hora de la CDMX) y el rival será el ganador del duelo entre Inglaterra y la República Democrática del Congo. Sobre sus posibles adversarios, Aguirre mencionó que conoce el buen fútbol de Congo por su paso por Egipto, mientras que reconoció que Inglaterra posee muy buenos jugadores y un gran técnico.
Este próximo partido representa un desafío psicológico y deportivo, ya que desde la Copa del Mundo de 1986 —donde México venció 2-0 a Bulgaria— el Tri no lograba pasar una ronda de eliminatoria directa. El nuevo formato sitúa a los octavos de final como el quinto partido, el escenario donde históricamente se había alimentado la llamada "maldición del quinto partido". Con la inercia actual, México busca romper ese ciclo y avanzar en un camino que, según la lógica del torneo, podría llevarlos a enfrentar a potencias mundiales en las fases siguientes.


