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Canopus: La estrella austral que sirvió de guía para las sondas de la NASA

Canopus no solo brilla en el cielo chileno: también ha guiado sondas espaciales como un faro lejos de la eclíptica.

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Canopus: La estrella austral que sirvió de guía para las sondas de la NASA
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Canopus, la segunda estrella más brillante del firmamento y un referente visual en el cielo de Chile, es mucho más que un objeto estético. Para la NASA, este astro funciona como un faro fundamental en el espacio profundo, permitiendo que las sondas espaciales determinen su orientación exacta mediante sistemas de cámaras estelares. Gracias a su intenso brillo y su ubicación estratégica lejos de la trayectoria de los planetas, Canopus ha sido clave en misiones históricas como la Mariner IV y la Voyager 2. Al servir como un punto de referencia fijo y seguro frente al Sol, esta estrella evita que las naves queden desorientadas en el vacío del cosmos.

En el vasto firmamento nocturno, existen puntos de luz que trascienden la simple contemplación estética para convertirse en herramientas fundamentales de la ciencia. Canopus, una de las estrellas más brillantes del cielo, es un ejemplo claro de ello. Ubicada en la constelación de Carina, esta gigante luminosa es especialmente reconocible desde el hemisferio sur, lo que permite que en Chile sea observada con una ventaja significativa en comparación con gran parte del hemisferio norte. Para quienes la observan en noches despejadas, se presenta como una verdadera joya austral, destacando como un faro blanco en la oscuridad.

Sin embargo, la importancia de Canopus no radica únicamente en su belleza visual, sino en su utilidad técnica para la exploración del cosmos. La NASA ha utilizado esta estrella como una referencia clave para la navegación espacial. En el vacío del espacio, donde no existen puntos de referencia terrestres, una sonda necesita determinar con precisión hacia dónde está apuntando sus instrumentos. Para lograr este objetivo, las naves espaciales utilizan sistemas de orientación denominados star trackers o cámaras estelares. Estos dispositivos son capaces de reconocer estrellas individuales o patrones estelares específicos y compararlos con mapas detallados almacenados en su memoria interna.

Canopus resultó ser especialmente valiosa para estos sistemas debido a la combinación de dos características físicas fundamentales: su intenso brillo y su ubicación geográfica en el cielo. La estrella se encuentra alejada del plano de la eclíptica, que es la franja celeste por donde se desplazan aparentemente el Sol, la Luna y los planetas de nuestro sistema. Desde un punto de vista práctico, esta posición reduce considerablemente la probabilidad de que los sensores de la nave confundan a la estrella con otros objetos brillantes del Sistema Solar, facilitando que las cámaras de navegación la identifiquen como un punto fijo y confiable.

Un documento técnico de la NASA detalla que la ubicación de Canopus, situada cerca del polo sur del plano de la eclíptica, la hacía "especialmente útil" como dirección de referencia para determinar la actitud de una nave espacial alrededor de la línea del Sol. La "actitud", en términos astronáuticos, se refiere a la orientación o giro de la nave en el espacio tridimensional.

Además, la geometría entre el Sol y Canopus ofrece una ventaja operativa adicional. Para aquellas trayectorias que se mantienen cercanas al plano de la eclíptica, el Sol queda posicionado casi en ángulo recto respecto a Canopus. Esta configuración es crucial porque simplifica la tarea de proteger los sensibles sensores de la nave contra la luz solar directa, evitando que el brillo del Sol ciegue los instrumentos mientras estos buscan la referencia de la estrella.

Este sistema de doble referencia es vital para la seguridad de la misión. Si el Sol proporciona una primera referencia de orientación, Canopus puede entregar una segunda. Al contar con ambos puntos, la nave puede determinar no solo la dirección del Sol, sino también cómo está "girada" exactamente en el espacio. Esta metodología es considerablemente más segura que intentar navegar con un solo punto de referencia, evitando que la sonda quede desorientada a millones de kilómetros de la Tierra.

La utilidad de Canopus ha quedado demostrada en misiones de gran relevancia. La NASA registra que un sensor dedicado a Canopus fue empleado para el control de giro de la sonda Mariner IV, una misión clave en la exploración del planeta Marte. Asimismo, la estrella estuvo vinculada a los sistemas de navegación de la Voyager 2. Según describe el Museo Nacional del Aire y el Espacio del Smithsonian, la sonda contaba con un star tracker que, durante el vuelo, se bloqueaba sobre Canopus para proporcionar una guía de navegación constante.

La fama de esta estrella también se sustenta en sus magnitudes físicas. Mediciones realizadas en el marco de la misión Hipparcos situaron a Canopus a una distancia aproximada de 313 años luz. A pesar de esta enorme distancia, se confirmó que es la segunda estrella más brillante del cielo nocturno vista desde la Tierra.

Por todo ello, observar a Canopus desde el territorio chileno implica más que admirar un astro luminoso. Se trata de mirar uno de los faros naturales que permitió a diversas sondas espaciales mantener el rumbo y no perderse en el océano oscuro del espacio profundo.

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