En la ciudad de Campo Grande, la comunidad de la región de Jardim Tijuca se ha movilizado ante la desaparición de un integrante muy querido de una familia local. Max, un perro de raza poodle de aproximadamente cinco años de edad, se encuentra desaparecido desde la noche del pasado jueves 25 de junio, generando una profunda preocupación no solo por su ausencia, sino por su delicado estado de salud.
El incidente ocurrió cuando Max huyó de su hogar en compañía de otra perra perteneciente a la misma familia. Si bien la situación tomó un giro positivo inicialmente cuando la hembra fue localizada poco tiempo después de la fuga, el destino de Max sigue siendo incierto. A pesar de los esfuerzos iniciales de búsqueda, el canino permanece desaparecido, dejando un vacío y una angustia constante en sus tutores.
El factor que añade una urgencia crítica a esta búsqueda es la condición médica de Max. El animal padece de epilepsia, una enfermedad que requiere el suministro constante y riguroso de medicación controlada. La interrupción de este tratamiento puede derivar en complicaciones graves para la salud del perro, lo que convierte cada hora transcurrida en un riesgo potencial. La familia enfatiza que la recuperación del animal es prioritaria para garantizar que pueda retomar sus cuidados médicos a la brevedad posible.
En cuanto a sus características físicas, Max es un poodle de porte pequeño y pelaje completamente blanco, sin manchas. Sin embargo, su tutor, William, ha hecho un llamado especial a la ciudadanía para que no se guíen únicamente por el color blanco puro al momento de buscarlo. Debido a que la zona ha experimentado días de lluvia y bajas temperaturas, es muy probable que el pelaje del perro esté sucio o "encardido", lo que podría dificultar su identificación inmediata a simple vista.
Un obstáculo adicional en las labores de localización es que Max no cuenta con coleira ni microchip, y es un animal castrado. Estas ausencias dificultan que cualquier persona que lo encuentre pueda contactar directamente a la familia a través de una placa de identificación o mediante un escaneo en una clínica veterinaria, haciendo que la difusión de la noticia en redes sociales y grupos comunitarios sea la herramienta más efectiva en este momento.
El impacto emocional de la pérdida ha sido devastador para el núcleo familiar. William ha relatado que el ánimo de la casa ha decaído significativamente. No solo los adultos están afectados, sino que el hermano menor de William no ha dejado de buscar a Max, evidenciando el fuerte vínculo afectivo que existía entre el niño y la mascota. Asimismo, la otra perra de la familia, quien fue la compañera de Max en la fuga y que ya regresó al hogar, muestra signos evidentes de tristeza y extraña la compañía de su compañero.
Se sospecha que Max podría haberse desplazado fuera de Jardim Tijuca y estar recorriendo barrios aledaños. Por ello, se pide a los residentes de las zonas cercanas que estén atentos a cualquier perro con las características descritas. "A la gente le pedimos que si alguien ve al Max, por favor nos avise. Solo queremos traerlo de vuelta a casa", ha expresado William en su petición.
Para cualquier persona que haya visto a Max o que tenga información relevante sobre su paradero, el tutor ha puesto a disposición el número de teléfono (67) 98142-5355. La familia agradece cualquier dato, por pequeño que sea, que pueda conducir al reencuentro.
Finalmente, este caso pone de relieve la importancia de la identificación de las mascotas. Especialistas en bienestar animal recomiendan que todos los perros y gatos lleven siempre una coleira con una placa que contenga el teléfono actualizado del propietario. Además, sugieren la implantación de un microchip, un dispositivo pequeño que permite la identificación inequívoca del animal en refugios o clínicas veterinarias. Asimismo, se aconseja mantener fotografías recientes y claras de las mascotas para facilitar la difusión en caso de extravío.


