Una exhaustiva investigación judicial centrada en las actividades de la organización criminal liderada por Edwin López Vega, conocido bajo el alias de “Pecho de Rata”, ha puesto al descubierto un plan coordinado para introducir sustancias ilícitas en el Centro de Atención Institucional (CAI) Marcus Garvey, ubicado en la provincia de Limón. Los hallazgos, derivados de un análisis detallado de los expedientes, revelan la existencia de una estructura logística diseñada para el traslado y distribución de estupefacientes dentro del recinto penitenciario.
De acuerdo con la información contenida en el expediente judicial, la operación para introducir la droga involucró la participación activa de cuatro personas. El objetivo principal de este grupo era el ingreso de una cantidad aproximada de 97 gramos de cocaína al centro penal, sustancia que, según la acusación, estaba destinada a ser distribuida entre la población privada de libertad que se encuentra recluida en dicha institución.
La arquitectura de este plan operativo se basaba en una cadena de mando y ejecución claramente definida. El eje central de la coordinación fue Jirone Gordon, alias “Bredda”, quien, a pesar de encontrarse ya recluido en el centro penitenciario, mantuvo el control de la operación desde el interior. Según las investigaciones, Gordon fue el encargado de dirigir la recepción de la droga, emitiendo instrucciones precisas a sus colaboradores externos. Entre las directrices impartidas por alias “Bredda” se encontraban las especificaciones sobre la cantidad exacta de cocaína requerida y la metodología técnica que debía seguirse para el empacado de la sustancia, buscando así evadir los controles de seguridad.
En la fase de custodia y preparación, la investigación señala que Kendra Gordon desempeñó un papel fundamental, siendo ella quien se encargaba de almacenar la droga antes de su traslado final. Una vez almacenada la sustancia, intervenía Francisco López, cuya responsabilidad consistía en el traslado del cargamento, así como en las tareas de dosificación y preparación del narcoticó, asegurando que el producto estuviera listo para su entrega final.
El último eslabón de esta cadena logística fue Yeicelin Campos. Según el relato de los hechos presentados en la acusación, Campos fue la persona encargada de recibir el cargamento ya procesado y transportarlo físicamente hasta las instalaciones del centro penal.
Los eventos culminaron el pasado 2 de marzo de 2025. En esa fecha, Yeicelin Campos se presentó en el CAI Marcus Garvey con la intención de introducir la sustancia. Las investigaciones determinaron que la mujer portaba exactamente 96,99 gramos de cocaína, los cuales estaban ocultos en su área genital, resguardados dentro de un envoltorio plástico para evitar su detección inmediata.
Sin embargo, el plan fue frustrado gracias a la intervención de los oficiales penitenciarios. Mientras Campos se encontraba en el área de visitas, específicamente en el ámbito denominado E2, el personal de seguridad procedió a realizar una revisión exhaustiva. Durante este procedimiento de inspección, los oficiales descubrieron el envoltorio plástico con la droga, logrando la incautación del cargamento antes de que este pudiera ser entregado a sus destinatarios en el interior del penal.
Este episodio no se considera un hecho aislado, sino que forma parte de un conjunto de hallazgos integrados en la investigación denominada "caso Riverside". Esta macro-investigación ha sido clave para que las autoridades judiciales y policiales logren documentar la operatividad de la estructura criminal ligada a Edwin López Vega, alias “Pecho de Rata”. A través de estas evidencias, se ha podido establecer cómo la organización mantenía y ejecutaba operaciones de narcotráfico, extendiendo su capacidad de maniobra incluso hacia el interior de los centros penitenciarios del país.

