La selección paraguaya de fútbol se encuentra en una instancia decisiva de su participación en la Copa del Mundo. Este 24 de junio de 2026, el equipo nacional se prepara para enfrentar a Australia en el partido final de la fase de grupos, un encuentro que definirá la posición de ambos conjuntos en el Grupo D y sus posibilidades de avanzar en la competición. El choque tendrá lugar mañana, a partir de las 23:00 hora de Paraguay, en las instalaciones del San Francisco Bay Arena ubicado en Santa Clara, California.
De cara a este compromiso, el entrenador de la Albirroja, Gustavo Alfaro, brindó un análisis detallado sobre el funcionamiento del rival oceánico. El técnico, conocido como el “Cazador de Utopías”, destacó que tanto Paraguay como Australia han demostrado una capacidad particular para obtener resultados positivos sin necesidad de dominar la tenencia del balón. Alfaro señaló que esta característica se ha manifestado tanto en las eliminatorias como en el reciente encuentro de la selección paraguaya frente a Turquía, lo que sugiere que el próximo partido será sumamente disputado en el medio campo.
Alfaro puso especial énfasis en el perfil físico de los jugadores australianos, describiéndolos como un equipo con una envergadura física considerable y una velocidad destacada. Según el seleccionador, Australia cuenta con futbolistas que se encuentran dentro del Top 5 de los más rápidos de este Mundial, lo que obligará a la defensa paraguaya a mantenerse alerta en todo momento. Asimismo, advirtió sobre el peligro que representa el juego aéreo debido a la altura de los jugadores rivales, subrayando que el resultado se definirá por detalles y por la capacidad de cada equipo para aprovechar sus momentos favorables.
En cuanto a la estrategia, Alfaro manifestó que, si bien la ilusión es terminar en la posición más alta posible, existe una prioridad clara respecto a la clasificación. El entrenador admitió que prefiere terminar tercero antes que cuarto para asegurar el pase a la siguiente ronda, reconociendo que, independientemente de la posición, tarde o temprano se deberán enfrentar a rivales fuertes. También mencionó que el enfoque táctico varía según el oponente, existiendo partidos donde se puede salir a proponer el juego y otros donde la prioridad es buscar el resultado concreto.
Por el lado de Australia, el defensor Jason Geria abordó la situación del grupo. Actualmente, tanto Australia como Paraguay disputan la segunda y tercera plaza. Australia llega con un balance de una victoria por 2-0 ante Turquía y una derrota por 2-0 frente a Estados Unidos. Paraguay, por su parte, sufrió una caída de 4-1 ante Estados Unidos pero logró recuperarse con un triunfo por 1-0 sobre los turcos, llegando al duelo final en igualdad de condiciones pero con un saldo de goles a favor.
Ante la posibilidad de que un empate favorezca a ambos equipos para avanzar, Geria descartó categóricamente la existencia de cualquier pacto entre los jugadores. El defensor afirmó que no está en la naturaleza de su equipo conformarse o reducir la intensidad del juego, asegurando que buscar una tregua sería equivalente a hacer trampa. La ambición australiana es capturar los tres puntos para evitar terminar en la tercera plaza y así esquivar un posible cruce en los 16avos de final contra cabezas de serie como Francia o Alemania.
Paralelamente al clima deportivo, el entorno de la Albirroja se ha visto afectado por una controversia arbitral ocurrida en otro encuentro del torneo. En el partido entre Inglaterra y Ghana, el mediocampista Jude Bellingham realizó un gesto de taparse la boca para dirigirse al capitán africano, situación que no fue sancionada ni por el árbitro ni por el VAR. Este hecho generó fuertes reclamos en redes sociales debido a la similitud con la situación que derivó en la expulsión de Miguel Almirón en el partido de Paraguay contra Turquía.
De acuerdo con la nueva regla aplicada, la acción de Bellingham no fue considerada motivo de expulsión debido al contexto, ya que no existía un altercado previo y el árbitro interpretó que no había una agresión verbal. En contraste, la tarjeta roja directa recibida por Almirón se justificó por el tumulto que se había generado previamente entre los jugadores. Esta disparidad en los criterios arbitrales ha sido calificada como una regla injusta, considerando el antecedente cercano y el impacto en la selección paraguaya.


