Universidad de Chile se prepara para enfrentar un desafío complejo este miércoles en el marco de la Copa Chile 2026. El conjunto "azul" deberá trasladarse hasta la ciudad del cemento para medirse ante Unión La Calera en el estadio Nicolás Chahuán. El encuentro, programado para las 19.30 horas, marca la cuarta vez que ambos equipos se ven las caras, en esta ocasión disputando la fase de grupos de dicho torneo.
Sin embargo, la preparación del equipo bullanguero se ha visto seriamente afectada por una serie de ausencias que obligarán a realizar modificaciones profundas en la formación titular. La situación es crítica, ya que el plantel cuenta con una lista nutrida de lesionados y bajas confirmadas, sumando un total de cinco nombres importantes que no podrán ser considerados para el encuentro de esta tarde.
Una de las bajas más significativas se encuentra en el banquillo de mando. El director técnico Fernando Gago no estará presente para dirigir al equipo en este compromiso, lo que delega la responsabilidad de comandar la delegación en el ayudante técnico, Fabrico Coloccini. La ausencia del estratega principal añade una capa extra de complejidad a un partido donde la estructura del equipo ya se encuentra debilitada.
En el ámbito médico, la situación es preocupante. El lateral Fabián Hormazábal es una de las ausencias confirmadas debido a un desgarro muscular. Esta lesión no solo lo deja fuera del partido contra La Calera, sino que, según los informes médicos, lo mantendrá alejado de las canchas por un periodo mínimo de tres semanas. Esta baja obliga al cuerpo técnico a buscar una solución inmediata para el sector defensivo, reestructurando el once inicial.
Ante la ausencia de Hormazábal, se prevé que Nicolás Fernández sea el jugador encargado de asumir la responsabilidad en esa posición. Esta posibilidad ya se ha materializado anteriormente, tal como ocurrió durante el enfrentamiento ante Santiago Wanderers, donde Fernández tomó el lugar del lateral lesionado, brindando una alternativa viable para el esquema táctico.
Por otro lado, la incertidumbre continúa con Matías Zaldivia. El defensor ha confesado que se encuentra transitando la última etapa de su proceso de recuperación. No obstante, a pesar de los avances, el jugador aún no está en condiciones de retornar a la competencia oficial. Un factor determinante en esta decisión es el tipo de superficie del estadio Nicolás Chahuán; Zaldivia ha manifestado que no está listo para jugar en cancha sintética, precisamente el tipo de terreno donde se originó su lesión, lo que hace imperativo priorizar su salud para evitar recaídas.
La lista de ausencias se extiende a figuras emblemáticas del plantel. Tanto Charles Aránguiz como Eduardo Vargas quedaron fuera de la delegación que viajará a la ciudad del cemento. La falta de estos dos jugadores representa un golpe sensible para la calidad técnica y la experiencia del equipo en el campo de juego, dejando vacíos importantes en la creación y la definición.
A estas bajas se suma la situación de Javier Altamirano. El jugador padece de pubalgia, una lesión que lo mantiene fuera de combate y que agranda la lista de pacientes en el "hospital azul". Con Altamirano también descartado, la Universidad de Chile llega al encuentro con un plantel mermado, enfrentando el reto de mantener la competitividad en la fase de grupos de la Copa Chile a pesar de las reiteradas bajas.
En resumen, el equipo dirigido interinamente por Fabrico Coloccini deberá mover sus piezas y confiar en los jugadores disponibles para intentar obtener un resultado positivo frente a Unión La Calera. La combinación de la ausencia del técnico principal, las lesiones de piezas clave como Hormazábal, Zaldivia y Altamirano, y la no convocatoria de Aránguiz y Vargas, pone a prueba la profundidad del plantel bullanguero en un momento decisivo de la competición.


