El clima de tensión en el mundo del streaming y la farándula argentina ha escalado significativamente luego de que se diera a conocer que la actriz Flor Peña podría iniciar acciones legales contra Nico Occhiato, director de Luzu TV. El conflicto tiene su origen en un episodio de "fake news" emitido por la señal, donde Peña brindó información errónea sobre Jorge, el padre de Lionel Messi, lo que desencadenó una serie de desvinculaciones y una crisis interna en la empresa.
Tras la difusión de la noticia falsa, Flor Peña terminó dando un paso al costado de su programa en la plataforma. Este movimiento no fue el único, ya que la empresa procedió al despido de tres productores, aunque posteriormente dos de ellos fueron reincorporados a sus funciones. Sin embargo, la situación ha tomado un giro jurídico que podría complicar la posición de la productora y de su dueño.
La posibilidad de una demanda fue confirmada inicialmente por el abogado de la actriz, Fernando Burlando. El letrado explicó que su clienta se encuentra analizando la situación desde el punto de vista jurídico, subrayando que es su derecho hacer un reclamo formal. Según Burlando, la rescisión del vínculo laboral fue unilateral y se llevó a cabo de manera abrupta, describiendo que a la actriz "la sacaron volando". El abogado señaló que, si bien una empresa puede tomar este tipo de decisiones, el marco legal exige que la notificación se realice con un mes de anticipación a través de una vía formal, algo que no habría ocurrido en este caso.
Para profundizar en los detalles de la posible demanda, el programa “Desayuno Americano” reveló los puntos centrales del reclamo. De acuerdo con lo expuesto por el periodista Luis Bremer, el malestar de Flor Peña no radica únicamente en la pérdida del empleo, sino en la informalidad del proceso. Según se informó, la actriz fue desvinculada primero de forma verbal y pública, para luego recibir la notificación definitiva a través de un simple mensaje de texto.
Esta metodología de despido es el núcleo de lo que la actriz consideraría una "injuria". Peña argumentaría que la forma en que fue removida del programa, mientras que otras personas responsables de la gestión de la noticia dentro de la empresa permanecieron en sus puestos, demuestra un trato desigual y perjudicial hacia su persona.
En cuanto a las pretensiones económicas, se ha especificado que Flor Peña reclamaría la totalidad del contrato vigente, sumado a una compensación económica adicional. Un punto clave en la defensa de la actriz es la estructura de mando en Luzu TV. Según detalló Bremer, al momento de su contratación, Peña propuso su propio equipo de producción, tal como suele hacer en obras de teatro o programas de radio. No obstante, la empresa rechazó esta propuesta, estableciendo que ella desempeñaría el rol de conductora y que la producción sería provista enteramente por la compañía.
Bajo esta premisa, la actriz se sostendrá en que ella simplemente cumplió una orden directa de la producción, la cual recibió en dos ocasiones diferentes para difundir la noticia en cuestión. Por lo tanto, Peña cuestionaría por qué ella fue la única sancionada con la desvinculación, mientras que quienes dieron la orden siguen en la empresa y otras figuras, como Marley, no fueron afectadas.
Cabe recordar que, según los términos del contrato, Flor Peña había firmado hasta el final del año para conducir el programa humorístico junto a Marley, quien actualmente se encuentra cubriendo el Mundial. A pesar del escándalo, el programa continuará en marcha bajo los mismos términos, pero sin la presencia de la actriz, lo que refuerza el fundamento de su reclamo contractual.
Por su parte, el mundo de la farándula ha reaccionado ante el conflicto. Algunos sectores critican la gestión de Nico Occhiato, sugiriendo que sus decisiones precipitadas agravaron la situación. Aunque el director de Luzu TV calificó lo sucedido como un "error humano", figuras como Andrea Rincón defendieron a la actriz, señalando que equivocarse al dar por muerta a alguien es un error que ha ocurrido múltiples veces en los medios sin llegar a consecuencias tan extremas. Asimismo, Nancy Pazos afirmó que la responsabilidad final recae sobre el dueño del canal, quien debe proveer las herramientas y elementos necesarios para que su equipo pueda trabajar correctamente en lugar de limitarse a despedir al personal.


