En un esfuerzo por integrar la educación formal con la expresión artística, un grupo de alumnos y profesores del Colegio Mayor de Peñalolén llevó a cabo una iniciativa innovadora: la recreación del icónico escenario del Tiny Desk. Este formato, reconocido mundialmente como el ciclo de música en vivo de la radio pública estadounidense NPR, fue trasladado a las dependencias de la biblioteca del establecimiento, la cual fue refaccionada específicamente para dar vida a esta actividad pedagógica.
El proyecto contó con la participación activa de 27 jóvenes pertenecientes a dos cursos de Cuarto Medio. Lejos de ser una actividad improvisada, la iniciativa comenzó a planificarse desde el mes de marzo, utilizando la metodología denominada “Aprendizaje Basado en Proyectos”. El objetivo central fue permitir que los estudiantes pudieran visibilizar y consolidar el proceso de aprendizaje acumulado a lo largo de sus 12 años de escolaridad, transformando la teoría en una experiencia tangible y creativa.
Esteban Muñoz, profesor de Música y uno de los gestores del proyecto, explicó a BioBioChile que la motivación principal radicaba en que los alumnos pudieran mostrar lo que han construido académicamente hasta hoy. Asimismo, destacó que el proyecto buscaba generar un trabajo interdisciplinario junto al electivo de Historia, lo que permitió potenciar habilidades sociales, de organización y de trabajo en equipo dentro de la comunidad educativa del Colegio Mayor.
La chispa inicial para emular el formato Tiny Desk surgió, en gran medida, por el avasallador éxito de la sesión realizada por el grupo 31 Minutos en Washington este año. Esta inspiración llevó a los docentes a proponer un despliegue similar en el propio colegio. Ignacio Toledo, profesor de Historia y colaborador en la gestión del proyecto, señaló que la propuesta nació de la unión de dos asignaturas: “Chile y la región latinoamericana” y Música. Según Toledo, ambos campos compartían puntos en común respecto a la historia de Latinoamérica y las diversas formas de expresar el territorio.
El desarrollo del proyecto se estructuró en dos etapas fundamentales durante el semestre. En la primera fase, los estudiantes de Historia asumieron el rol de investigadores, encargándose de elaborar una monografía centrada en la identidad y los tópicos comunes de Latinoamérica. De forma paralela, los estudiantes de Música se enfocaron en la parte técnica y artística, incorporando nuevos instrumentos y puliendo la ejecución e interpretación musical.
La segunda etapa consistió en la puesta en marcha de la producción. En este punto, los alumnos de Historia se transformaron en una productora de eventos, asumiendo la responsabilidad de organizar el Tiny Desk en vivo, gestionando todas las ejecuciones técnicas, musicales e historiográficas necesarias. Por su parte, los estudiantes de Música asumieron el rol de la banda, encargándose de definir el nombre del grupo, el estilo y la selección del repertorio.
La selección musical fue cuidadosamente curada para reflejar la riqueza del continente. El resultado fue una sesión que incluyó temas emblemáticos como “Por si acaso no regreso” de Celia Cruz, “Alturas” de Inti-Illimani, “La exiliada del sur” de Violeta Parra, “El derecho de vivir en paz” de Víctor Jara y “Nunca quedas mal con nadie” de Los Prisioneros. Además, toda la grabación y las labores técnicas fueron ejecutadas por los propios estudiantes, quienes registraron el show para su posterior publicación en las redes sociales del colegio.
Para los alumnos, la experiencia fue transformadora. Emilia Concha, una de las participantes, describió el proceso como un momento único e inolvidable, destacando la oportunidad de colaborar para crear algo hermoso.
Desde la perspectiva docente, Esteban Muñoz subrayó que estos espacios permiten que los alumnos visibilicen un aprendizaje real, más allá del resultado final. Según el profesor, se desarrollaron competencias críticas como la toma de decisiones, la capacidad de enfrentar la adversidad, la organización y la delegación de funciones. Finalmente, Ignacio Toledo reflexionó sobre la complejidad de replicar la propuesta escénica y estética del Tiny Desk, señalando que fue fundamental que los alumnos investigaran primero sobre estilos musicales y procesos históricos para poder tomar decisiones informadas y lograr que la banda conectara musicalmente con la escenografía.


