ÚLTIMA HORA

Cobertura global las 24 hs. • jueves, 23 de julio de 2026 • Noticias actualizadas al minuto.

Menú

El "efecto Trump" redefine el mapa político de América Latina: Alianzas, tensiones y giros electorales

El conteo provisional de la segunda vuelta en Colombia, que otorga la victoria al ultraderechista Abelardo de la Espriella, apoyado por Donald Trump, marcaría uno de los realineamientos más importantes del último tiempo en el mapa de afinidad de América Latina con Estados Unidos.

Audionoticia

Escucha el reporte completo

El "efecto Trump" redefine el mapa político de América Latina: Alianzas, tensiones y giros electorales

El panorama político de América Latina atraviesa un proceso de realineamiento significativo hacia los Estados Unidos, impulsado por la influencia de Donald Trump y la consolidación de liderazgos de derecha y ultraderecha en la región. El conteo provisional de la segunda vuelta electoral en Colombia, que otorga la victoria al candidato Abelardo de la Espriella —quien cuenta con el respaldo de Trump—, se posiciona como uno de los movimientos más relevantes en el mapa de afinidad regional.

De confirmarse este resultado en el escrutinio definitivo, De la Espriella se sumaría a una serie de triunfos favorables a la política republicana en los últimos meses. Entre ellos destacan la victoria de Nasry Asfura en Honduras, quien recibió apoyo explícito de la Casa Blanca, el mantenimiento del poder del oficialismo aliado a EE. UU. en Costa Rica y el triunfo del ultraderechista José Antonio Kast en Chile.

Este nuevo escenario se enmarca en una política exterior de Donald Trump más confrontativa que en su primer mandato, utilizando mecanismos coercitivos como la guerra arancelaria, ofensivas migratorias, despliegue militar en el Caribe e injerencia electoral. Esta estrategia ha potenciado los vínculos bilaterales directos, dejando atrás el multilateralismo y manteniendo a los líderes regionales en alerta constante, especialmente ante la expansión económica y diplomática de China. Un ejemplo concreto de este bilateralismo es la creación del "Escudo de las Américas", una alianza de seguridad impulsada desde Miami que agrupa a Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Honduras, Panamá, Paraguay y República Dominicana.

En el Cono Sur, Argentina se ha convertido en el aliado ideológico principal. El presidente Javier Milei, descrito por Trump como su "presidente favorito", ha mantenido una lealtad explícita hacia el mandatario estadounidense. Esta relación se tradujo en un apoyo inédito durante la campaña de medio término en Argentina y un rescate financiero con intervención directa del Tesoro de EE. UU. A cambio, Argentina ha firmado acuerdos de patrullaje conjunto en el Atlántico Sur, facilitado el acceso a minerales estratégicos como el litio y ha aceptado presiones para limitar la influencia de China en la zona.

En Centroamérica y el Caribe, la dinámica es similar. Nayib Bukele en El Salvador se ha consolidado como socio estratégico en la agenda migratoria, aceptando deportados en su Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT). Por su parte, José Raúl Mulino en Panamá, tras presiones sobre el control del Canal y la influencia china, decidió no renovar el acuerdo de la Nueva Ruta de la Seda con Beijing y asumió la concesión de los puertos de Balboa y Cristóbal. En Guatemala, Bernardo Arévalo ha mantenido una cooperación activa en materia migratoria, aumentando el número de vuelos de deportación.

En Sudamérica, otros mandatarios han alineado sus agendas con Washington. Daniel Noboa en Ecuador ha fortalecido la lucha contra el narcotráfico mediante operativos conjuntos, mientras que Santiago Peña en Paraguay ha aprobado una mayor presencia militar estadounidense mediante el Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas (SOFA). En Bolivia, la llegada de Rodrigo Paz marcó un quiebre con los gobiernos anteriores, alejándose de Cuba, Nicaragua y Venezuela para acercarse a EE. UU., especialmente en el sector de hidrocarburos y minerales críticos.

No obstante, el giro regional no es uniforme. En México, la presidenta Claudia Sheinbaum navega una relación compleja marcada por la dependencia comercial y las presiones de Trump sobre migración y seguridad. Sheinbaum ha intentado mantener un equilibrio entre la cooperación fronteriza y la defensa de la soberanía nacional. En Brasil, el presidente Lula da Silva representa la principal resistencia ideológica, aunque mantiene un pragmatismo diplomático. El escenario brasileño es crítico, ya que el candidato Flavio Bolsonaro, apoyado por la Casa Blanca, busca derrotar a Lula en su intento de reelección.

El resto de la región presenta matices diversos. Venezuela, tras la captura de Nicolás Maduro, ha mostrado una apertura hacia Washington bajo la gestión de Delcy Rodríguez, aceptando condiciones para el levantamiento parcial de sanciones y cortando el suministro de petróleo a Cuba. En contraste, Cuba y Nicaragua permanecen como los principales adversarios. El gobierno de Miguel Díaz-Canel enfrenta una presión extrema, incluyendo un bloqueo petrolero y sanciones que han forzado la aprobación de reformas económicas. En Nicaragua, Daniel Ortega mantiene un discurso antiestadounidense y una estrecha relación con Beijing y La Habana.

Finalmente, analistas como Mónica Hirst, de la Universidad del Estado de Río de Janeiro, sugieren que el movimiento "MAGA" opera por impulsos, construyendo una nueva realidad internacional basada en negociaciones directas y vínculos únicos, sin marcos colectivos, lo que redefine el orden global en el hemisferio.

Cobertura en Video