La selección mexicana logró una victoria fundamental en el Estadio Guadalajara al derrotar 1-0 al combinado de Corea del Sur, resultado que le permite asegurar la primera posición del Grupo A del Mundial 2026 y garantizar su clasificación a los dieciseisavos de final. El encuentro, marcado por una disparidad de ritmos y jugadas individuales determinantes, permitió que el equipo dirigido por Javier Aguirre sumara su segundo triunfo consecutivo tras el debut ante Sudáfrica.
El inicio del partido mostró a un "Tri" enchufado y dominante durante los primeros diez minutos. Roberto Alvarado y Brian Gutiérrez intentaron romper el cero con remates desde fuera del área, mientras que Jesús Gallardo se proyectó por la banda izquierda con un disparo que careció de dirección. Sin embargo, conforme avanzó la primera mitad, la dinámica cambió. Corea del Sur, bajo la dirección de Hong Myung-bo, comenzó a adueñarse de la posesión y a proponer un juego basado en pases laterales y lanzamientos largos a la espalda de una defensa mexicana que se mantenía adelantada.
En este tramo, los coreanos generaron peligro, especialmente a través de Heung-Min Son, quien llegó a quedar mano a mano con el portero Raúl Rangel. Aunque el delantero remató por encima del travesaño y la jugada fue posteriormente anulada por un offside, la intervención de Edson Álvarez sobre la línea evitó un gol inminente. Asimismo, Lee Jae-Sung tuvo una oportunidad clara tras un mal cierre de Roberto Alvarado, aunque su remate terminó desviado. Por parte de México, el saldo ofensivo del primer tiempo fue reducido, destacando únicamente un espectacular cabezazo de Julián Quiñones que fue contenido por la gran volada del arquero Seung-Gyu Kim.
Al llegar el entretiempo, la preocupación era evidente en las tribunas de Guadalajara, ya que México no lograba imponerse y Corea del Sur parecía exponer los errores locales. No obstante, el regreso al campo mostró un equipo mexicano reseteado tácticamente. Javier Aguirre ajustó la presión, adelantando las líneas unos diez metros y obligando a los asiáticos a retroceder en la salida.
La historia del encuentro se resolvió de una manera inesperada poco después del inicio del complemento. En una acción confusa, el experimentado portero surcoreano Seung-Gyu Kim cometió un error insólito al chocar con su propio compañero, dejando la pelota expuesta para que Luis Romo definiera el 1-0. Este blooper desarticuló la prolijidad táctica de Corea del Sur, que hasta entonces había mantenido sus líneas compactas.
Tras el gol, el ritmo del partido descendió notablemente. México optó por defender el resultado y, aunque intentó ser más vertical, la precisión bajó debido a la velocidad del juego, resultando en asistencias largas o pases cortos imprecisos. Raúl Jiménez tuvo la oportunidad de ampliar la ventaja en un mano a mano, pero su remate con ángulo reducido impactó en el cuerpo del arquero Kim.
El momento más crítico para el equipo azteca llegó con la única ocasión clara de Corea en la segunda mitad. Tras un centro preciso al segundo palo, Cho Gue-Sung conectó un cabezazo dentro del área chica. En ese instante, Raúl Rangel se convirtió en la figura del encuentro al realizar una triple atajada: primero detuvo el cabezazo, luego frenó el rebote con el pie sobre la línea y finalmente se aferró al balón a pesar del choque con su compañero Johan Vásquez.
Con el cierre del partido, México resistió la embestida final y consolidó un triunfo que vale más que tres puntos, ya que le otorga el primer lugar del grupo a falta de una fecha. Con este resultado, el equipo nacional rompe una tendencia de sus mundiales como local en 1970 y 1986, logrando ganar sus dos primeros encuentros consecutivos en territorio propio.


