La entidad peruana encargada del seguimiento y monitoreo del fenómeno climático de El Niño ha emitido una actualización en sus proyecciones, elevando la intensidad prevista para el próximo evento de "moderada" a "fuerte". Según los informes técnicos, este fenómeno se desarrollaría en un periodo comprendido entre junio de 2026 y marzo de 2027, con una particular intensificación proyectada entre los meses de junio y septiembre.
De acuerdo con los pronósticos detallados por la Comisión Multisectorial del Estudio Nacional de El Niño (Enfen), existe una probabilidad considerable de que el evento alcance su máxima magnitud durante el bimestre de noviembre y diciembre de 2026. La entidad prevé que las condiciones climáticas alteradas se prolonguen hasta el primer trimestre del año 2027, extendiendo el periodo de vulnerabilidad para las regiones afectadas.
El Niño es definido técnicamente como un fenómeno natural caracterizado por el incremento de las temperaturas superficiales en las aguas del Pacífico ecuatorial, específicamente en las zonas central y oriental. Este calentamiento anómalo del océano provoca cambios significativos en los patrones globales de los vientos y en la distribución de las lluvias, lo que deriva en condiciones meteorológicas erráticas que afectan diversas regiones del planeta.
En el caso particular de Perú, el impacto de este fenómeno ya comienza a manifestarse. Se ha registrado que las temperaturas superficiales del mar han alcanzado los 26 grados centígrados, una cifra que se sitúa cinco grados por encima del promedio habitual para la temporada otoñal. Esta situación ha sido analizada por la comunidad científica local para evaluar los riesgos inmediatos y futuros.
Grinia Ávalos, coordinadora del Enfen, explicó en declaraciones a la agencia AFP que el fenómeno ha provocado un calentamiento considerable del mar y temperaturas que superan los niveles habituales en la zona costera. Ávalos enfatizó que Perú es uno de los países que más sufre las consecuencias de este evento climático, debido a que la combinación de altas temperaturas y lluvias intensas puede ocasionar daños severos tanto en la infraestructura pública como en la actividad económica y el bienestar de las poblaciones asentadas en la costa.
Más allá de los impactos en la infraestructura, el fenómeno de El Niño tiene repercusiones directas en los ecosistemas marinos y la economía pesquera. Se espera que la intensificación de las condiciones cálidas del océano continúe alterando la distribución de la anchoveta, recurso crítico para la industria pesquera peruana, lo que podría obligar a cambios en las estrategias de captura y procesamiento. Asimismo, el Ministerio del Ambiente (MAE) ha vinculado la mortandad de diversas especies de aves marinas con las condiciones oceanográficas asociadas a este fenómeno.
A nivel internacional, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos ha respaldado la preocupación sobre la magnitud del evento. Los científicos de la NOAA estiman que existe un 63% de probabilidades de que se produzca un episodio de El Niño "muy fuerte" entre los meses de noviembre y enero. Según la agencia estadounidense, este evento podría situarse entre los de mayor magnitud registrados desde el año 1950.
La gravedad de estas proyecciones se entiende mejor al revisar los antecedentes históricos en el territorio peruano. El evento más reciente ocurrió en 2023, dejando un saldo de 99 personas fallecidas. Sin embargo, episodios anteriores fueron significativamente más devastadores. Entre 1997 y 1998, el fenómeno provocó la muerte de 500 personas y generó un impacto económico severo, provocando un descalabro del 6% en el Producto Interno Bruto (PIB) del país.
El registro más crítico se remonta al periodo entre 1982 y 1983, cuando el fenómeno de El Niño causó la muerte de 9.000 personas y provocó una caída drástica del PIB del 11,6%. Estos datos subrayan la necesidad de una preparación exhaustiva ante la posibilidad de que el evento proyectado para 2026-2027 alcance niveles de intensidad similares a los registrados en las décadas pasadas.


