Un juez del Primer Juzgado de Instrucción del Distrito Nacional en Santo Domingo dictaminó este lunes que Antonio y Maribel Espaillat, propietarios del club nocturno Jet Set, serán juzgados bajo el cargo de homicidio involuntario. Esta decisión surge tras el devastador derrumbe del techo del establecimiento el año pasado, un incidente que resultó en la muerte de 236 personas y dejó un saldo de más de 100 heridos.
De acuerdo con la resolución judicial, los hermanos Espaillat podrían enfrentar una pena de hasta dos años de prisión en caso de ser declarados culpables. La decisión fue emitida por el magistrado Reymundo Mejía Zorrilla, quien determinó la calificación legal del proceso que enfrentarán los empresarios.
La tragedia ocurrió el 8 de abril de 2025 y tuvo un impacto profundo en toda la República Dominicana. El colapso de la estructura provocó que las autoridades locales y los cuerpos de emergencia trabajaran de manera frenética durante varios días consecutivos, realizando labores de rescate para intentar extraer a las víctimas que habían quedado atrapadas bajo los escombros del recinto.
El fallo del magistrado Mejía Zorrilla ha provocado una fuerte reacción de frustración entre los familiares de las víctimas. Los allegados a los fallecidos habían expresado su expectativa de que los imputados fueran procesados por cargos de homicidio, los cuales contemplan penas significativamente más severas que pueden alcanzar hasta los 20 años de prisión.
En la resolución, el juez explicó que el caso no ameritaba un cargo por homicidio, argumentando que dicha tipificación implicaría que los acusados tenían pleno conocimiento de que su negligencia provocaría la muerte de las víctimas. El magistrado señaló que, basándose en la lógica y la razón, si los propietarios hubieran podido prever que el techo del club se derrumbaría, no habrían puesto en peligro sus propias vidas, además de las vidas de los asistentes al establecimiento.
La atmósfera en el tribunal fue de tensión y dolor. Antes del inicio de la audiencia, un grupo de aproximadamente 30 familiares de las víctimas se congregó en las instalaciones judiciales. Los presentes permanecieron tomados de las manos y dedicaron tiempo a rezar, evidenciando el impacto emocional que aún persiste tras el siniestro.
Por su parte, la Fiscalía ha presentado una serie de acusaciones contra los hermanos Espaillat, señalando que habrían intentado manipular o intimidar a empleados del club nocturno. Antonio Espaillat es descrito como un empresario con considerable poder e influencia, siendo el propietario de diversos centros de entretenimiento exclusivos y de decenas de emisoras de radio locales. A pesar de la calificación de homicidio involuntario, la Fiscalía ha asegurado que cuenta con cientos de pruebas que vinculan directamente a los hermanos con las causas del derrumbe.
El evento ocurrido en Jet Set contaba con la presencia de centenares de personas, incluyendo a figuras prominentes de la política y el deporte, quienes asistían a un concierto del cantante Rubby Pérez, quien también figuró entre las víctimas del colapso. Entre los rescatados de los escombros se encontraba el exlanzador de las Grandes Ligas, Octavio Dotel; sin embargo, a pesar de los esfuerzos médicos, Dotel falleció posteriormente en el hospital.
Actualmente, Antonio y Maribel Espaillat han recibido la autorización para defenderse en libertad mientras avanza el proceso legal. El tribunal ha determinado que ambos hermanos serán juzgados juntos en un mismo proceso, aunque hasta el momento no se ha fijado una fecha definitiva para el inicio del juicio.


