El ambiente festivo y la pasión que rodea a la Copa Mundial de Fútbol 2026 se han visto empañados para el creador de contenido ecuatoriano Beta Mejía. Lo que inició como un acto de entusiasmo patriótico se ha transformado en una tormenta de críticas en redes sociales, donde una parte de la afición nacional lo ha señalado como el responsable simbólico de la derrota de la selección de Ecuador frente a Costa de Marfil.
Todo el conflicto tuvo su origen en la ciudad de Filadelfia, Estados Unidos. Beta Mejía, buscando dejar una marca de la presencia ecuatoriana en la ciudad, subió al emblemático monumento de Rocky Balboa para colocar la bandera y la camiseta de la selección nacional sobre la estatua. El gesto, capturado en imágenes y videos que circularon rápidamente, fue interpretado por algunos sectores de la hinchada como una acción que podría atraer "mala suerte" al equipo, basándose en supersticiones comunes dentro del ámbito deportivo.
La tensión aumentó durante el desarrollo del encuentro disputado en el Lincoln Financial Field. El partido entre Ecuador y Costa de Marfil se mantuvo en un empate sin goles durante la mayor parte del tiempo reglamentario, generando una atmósfera de nerviosismo tanto en las gradas como en las redes sociales. El propio Beta Mejía, quien asistió al estadio como espectador junto a su pareja, la animadora Alejandra Jaramillo, se mostró visiblemente ansioso mientras el marcador permanecía 0-0.
La incertidumbre terminó en el minuto 89, cuando Costa de Marfil anotó el único gol del encuentro, sentenciando la derrota de la Tricolor por 1-0. A partir de este resultado, las críticas hacia el influencer se intensificaron. Muchos aficionados comenzaron a vincular directamente la caída del equipo con el episodio de la estatua de Rocky, responsabilizando al creador de contenido por haber "alterado la suerte" del conjunto nacional.
Ante la ola de comentarios negativos, Beta Mejía intentó mitigar el impacto mediante una disculpa pública. A través de un video, el influencer manifestó su postura frente a quienes creen en las supersticiones. "Como sé que hay gente supersticiosa y que cree en la suerte y todas estas cosas, yo les vengo a decir que yo creo en Dios, yo creo en el de arriba", expresó. En un intento simbólico por revertir la supuesta mala fortuna y proteger al equipo, Mejía anunció que encendería velas para pedir que la protección divina cubriera a todos los jugadores ecuatorianos antes de entrar al campo. Sin embargo, el resultado final del partido dejó una sensación de amargura que hizo que muchos hinchas no perdonaran su acción inicial.
En medio de este escenario, Alejandra Jaramillo, conocida popularmente como "La Caramelo", decidió intervenir para defender a su pareja. A través de sus historias de Instagram, la animadora compartió una serie de mensajes orientados a frenar los ataques y promover una actitud más positiva entre los seguidores. Jaramillo agradeció los mensajes de apoyo recibidos y enfatizó su deseo de enfocarse en lo constructivo. "Aquí siempre voy a elegir mostrar lo positivo para contagiarlos. Ya el mundo tiene suficiente caos allá afuera, no necesitamos más", escribió la comunicadora.
Jaramillo fue enfática al señalar que las críticas provienen de una minoría que busca generar polémica. "La minoría hace ruido solo porque es polémica y controversial, entonces llama la atención. Lo bueno, lo amable y lo empático a veces no hace tanto ruido porque viene desde lo pacífico, desde la coherencia, desde el amor. Algo que para mí es realmente importante y una prioridad", añadió en sus redes sociales, haciendo un llamado directo a la empatía.
Desde un análisis deportivo, el resultado del partido deja una sensación de oportunidad perdida, ya que Ecuador estrelló dos balones en los postes durante el encuentro. De haber ingresado alguno de esos disparos, es probable que el episodio de la estatua de Rocky hubiera pasado desapercibido o hubiera sido recordado simplemente como una anécdota curiosa del Mundial. No obstante, la derrota ha dejado expuesta la fragilidad de la relación entre la influencia digital y las pasiones futeboleras, donde un gesto simbólico puede convertirse en el blanco de todas las frustraciones de una afición.


