A cinco años de la desaparición de Guadalupe Lucero en la provincia de San Luis, la causa continúa sumergida en la incertidumbre y el dolor. A pesar del tiempo transcurrido y de la complejidad de las investigaciones, hasta la fecha no hay ningún responsable preso. Mientras la fiscalía aún no ha logrado explicar qué sucedió con la niña el 14 de junio de 2021, la familia y su equipo legal denuncian demoras procesales y solicitan que se exploren líneas investigativas que, según consideran, fueron omitidas en el pasado.
En el marco de las recientes actualizaciones del expediente, se ha incorporado el análisis de aproximadamente 120 llamadas telefónicas, que incluyen comunicaciones tanto locales como internacionales. Sin embargo, este material probatorio todavía no ha sido procesado en su totalidad. Soledad Poma de Otaegui, abogada de la madre de Guadalupe, reveló que parte de estas comunicaciones ha dado lugar a una línea investigativa con conexiones en Chile, derivada de pericias técnicas que actualmente se mantienen bajo secreto de sumario.
La letrada manifestó su preocupación y cuestionó la lentitud de la Justicia en el procesamiento de estos registros. “No puede ser que todavía estemos en la espera del análisis de llamadas”, detalló Poma de Otaegui en diálogo con TN, enfatizando que las pericias ya habían establecido una conexión técnica con llamadas vinculadas al país vecino.
En paralelo a la pista internacional, la representación legal de la madre ha solicitado formalmente al Ministerio Público Fiscal que se profundice la investigación sobre Roque Lucero, el abuelo paterno de la menor. El hombre se encuentra actualmente imputado por abuso sexual contra una menor y es sospechoso en otra causa que todavía está en trámite. Ante estos antecedentes, la abogada sostuvo la necesidad de abrir una nueva línea investigativa centrada en este familiar.
La desconfianza hacia el imputado aumentó luego de una audiencia ocurrida el pasado lunes, a la cual Roque Lucero no asistió, ausentándose también su abogado. Al respecto, Poma de Otaegui advirtió que “algo tiene que ocultar”, aunque aclaró que no sabe si se trata específicamente de información sobre Guadalupe, aunque señaló que existen elementos que “hacen ruido”. A pesar de estas circunstancias, el hombre imputado permanece en libertad.
La abuela materna de Guadalupe, Silvia Domínguez, expresó el sentimiento de impotencia que atraviesa la familia. En diálogo con TN, Domínguez aclaró que no buscan responsabilizar a nadie sin pruebas, pero sí exigen que se investigue cada detalle necesario. La mujer cuestionó la gestión inicial de la causa: “El abuelo sigue libre. No es que lo culpamos de lo que le haya pasado a Guada, pero si tenía estos antecedentes, ¿por qué no se lo investigó en su momento?”. Para Domínguez, existen patrones de conducta que no pueden ser ignorados, subrayando que una persona con ese tipo de condición la mantiene de por vida.
Asimismo, la abuela desmintió las versiones que sugieren que la familia intenta cerrar el caso señalando únicamente al abuelo paterno, asegurando con firmeza que el proceso no finalizará hasta que la niña aparezca. Silvia Domínguez reconoció que sus sospechas siempre estuvieron orientadas hacia personas del entorno cercano, lamentando que, tras cinco años, el silencio prevalezca: “Te genera una impotencia enorme. Nadie habla, nadie dice nada”.
Para reconstruir los hechos, es necesario volver a la tarde del 14 de junio de 2021. Guadalupe, que tenía entonces 5 años, se encontraba jugando con sus primos durante una reunión familiar en el barrio 544 Viviendas de San Luis. Fue allí donde fue vista por última vez antes de desaparecer repentinamente. La búsqueda comenzó de forma inmediata, desplegando operativos que incluyeron rastrillajes en descampados, allanamientos, controles en rutas y la revisión de cámaras de seguridad.
Con el tiempo, debido a la falta de avances concretos, la causa fue trasladada de la órbita provincial a la Justicia Federal, buscando ampliar el espectro de la investigación y descartar hipótesis. A pesar de este cambio jurisdiccional y de las medidas ordenadas, no se han logrado resultados concluyentes. En el expediente principal no existen detenidos ni imputados, y las pistas recolectadas no han permitido reconstruir los minutos exactos de la desaparición ni localizar el paradero de la niña.
A cinco años del suceso, la familia mantiene vivo el recuerdo de Guadalupe. “Me pongo a pensar en lo grande que estaría”, reflexionó Silvia Domínguez. De cara a este nuevo aniversario, el pedido es el mismo: que cualquier persona que posea información hable para ayudar a que la niña regrese a su hogar.

