La trayectoria de Gianluca Lapadula con respecto al fútbol peruano ha sido un camino de contrastes y giros inesperados. Hubo un tiempo en que el delantero era percibido como una fantasía inalcanzable para el país; un futbolista con apellido peruano que destacaba en Italia y aparecía en las portadas de la prensa europea, mientras la selección nacional luchaba arduamente por regresar a una Copa del Mundo tras 36 años de ausencia. En el año 2016, a pesar de la insistencia de quienes buscaban su incorporación, Lapadula rechazó la convocatoria, priorizando su carrera en el AC Milan y disputando incluso un amistoso con la selección de Italia.
Diez años después, el destino ha dado un giro completo. El jugador no solo logró ganarse el afecto y la admiración de la hinchada peruana, sino que actualmente se encuentra en las instancias finales para vestir la camiseta de Universitario de Deportes. A pesar de que en las redes sociales han circulado versiones que dan el fichaje por cerrado, la situación real presenta matices importantes que requieren precisión.
La operación se encuentra en una etapa muy avanzada. Existe un acuerdo de palabra y una voluntad mutua entre el club y el jugador, sumado al deseo expreso del entrenador de contar con él. No obstante, el detalle fundamental para oficializar el traspaso sigue pendiente: la firma del contrato.
Según información obtenida por El Comercio, el entendimiento entre la dirigencia de Universitario y el delantero de la selección peruana se alcanzó a principios de esta semana. Desde ese momento, las conversaciones han fluido positivamente, creando un escenario favorable para que el atacante se incorpore al fútbol local en el presente mercado de pases. A pesar de este optimismo, el entorno interno del club crema ha mantenido una postura de cautela, decidiendo no realizar anuncios públicos hasta que toda la documentación esté debidamente suscrita.
Esta prudencia responde a las experiencias recientes en el mercado de fichajes, donde los anuncios prematuros pueden generar obstáculos innecesarios en negociaciones que, aunque estén en su etapa final, aún no son oficiales. Mientras los aficionados ya proyectan la imagen del delantero en el Estadio Monumental, la dirigencia prefiere el silencio administrativo.
Un punto clave en esta negociación ha sido la situación contractual de Lapadula en Europa. El delantero mantenía un vínculo con el Spezia hasta el 30 de junio. Fuentes cercanas al proceso aseguran que los trámites administrativos para finalizar dicha relación ya han sido resueltos, lo que deja el camino libre para que el futbolista defina su futuro inmediato sin impedimentos legales.
Este aspecto burocrático es de suma importancia para Héctor Cúper, quien sigue personalmente los avances de la operación. El técnico argentino considera fundamental que Lapadula se integre a los entrenamientos lo antes posible, ya que la adaptación física y futbolística del jugador será determinante para afrontar la segunda mitad del año. El objetivo es que el delantero llegue con tiempo suficiente para sumarse a un plantel que experimentará diversas modificaciones tras un primer semestre discreto.
El proyecto deportivo ya está estructurado: la propuesta incluye un contrato por año y medio, con vigencia hasta diciembre de 2027. Este vínculo permitiría a Lapadula cerrar su carrera profesional en el club más popular del país y convertirse en una pieza central de la reconstrucción deportiva de Universitario. A sus 37 años, el delantero mantiene cifras competitivas; en su última temporada con el Spezia disputó 20 partidos oficiales, anotando seis goles y entregando tres asistencias. Si bien no son números extraordinarios, demuestran que sigue siendo un atacante capaz de marcar diferencias en la Liga 1.
Más allá de la capacidad goleadora, Lapadula aporta liderazgo, experiencia internacional y una conexión emocional inmediata con el público, atributos escasos en el mercado local. Sin embargo, su llegada sería solo el inicio de los movimientos del club. La eliminación en la Copa Libertadores evidenció falencias estructurales que obligaron a la dirigencia a adelantar decisiones.
En este contexto, el nombre de Raúl Ruidíaz sigue presente, aunque las negociaciones se han enfriado en las últimas semanas. Por otro lado, Héctor Cúper ha solicitado expresamente la contratación de un volante ancla que brinde equilibrio al equipo, zona que quedó debilitada tras la salida de Rodrigo Ureña. El técnico busca modificar aspectos tácticos para el Torneo Clausura y abandonar automatismos del ciclo anterior.
En definitiva, la incorporación de Lapadula sería el mensaje más potente de la dirigencia: la señal de que Universitario ha comprendido que el margen de error se ha terminado. Solo resta que la palabra dada se transforme en firma para que el fichaje más impactante de la Liga 1 2026 sea una realidad.


