El gobierno de los Estados Unidos, a través del secretario de Estado Marco Rubio, anunció el pasado jueves 11 de junio de 2026 la imposición de nuevas sanciones económicas dirigidas contra la Unión Cuba-Petróleo (CUPET), la compañía petrolera estatal de la isla. Esta medida se enmarca en la estrategia de presión económica que Washington mantiene contra el gobierno de La Habana, intensificando las restricciones en un sector crítico para la operatividad del país caribeño.
La empresa CUPET, que ostenta el control total sobre la extracción de crudo en los yacimientos cubanos, así como los procesos de refinado y la distribución de combustible en todo el territorio nacional, ha sido incluida en la lista de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro. Como consecuencia directa de esta designación, la petrolera estatal tiene prohibido entablar cualquier tipo de relación financiera o empresarial dentro de los Estados Unidos.
En un comunicado oficial, el secretario de Estado Marco Rubio justificó la medida alegando que el gobierno comunista de Cuba ha utilizado el suministro energético como un mecanismo de represión. Rubio afirmó que la energía ha sido empleada no solo para controlar a la población, sino también para alimentar lo que describió como una "cleptocracia de régimen" que opera en beneficio propio.
Además de estas acusaciones, el jefe de la diplomacia estadounidense señaló que CUPET ha incurrido en prácticas irregulares, tales como la reventa de barriles de energía en el mercado secundario. Según el comunicado de Rubio, la empresa acapara los suministros energéticos para priorizar el abastecimiento de las fuerzas militares, los servicios de inteligencia y los cuerpos represivos, mientras raciona la energía para el resto de la ciudadanía, utilizándola así como una herramienta de control social.
Por su parte, el Gobierno de Cuba respondió con dureza a estas medidas. El ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, calificó las acciones de Marco Rubio como un intento de "reforzar aún más" el cerco económico y energético que ya pesa sobre la isla. Rodríguez aseguró que las justificaciones presentadas por el secretario de Estado se basan en "mentiras usuales y vulgares".
A través de un mensaje publicado en sus redes sociales, el jefe de la diplomacia cubana lanzó fuertes críticas personales contra Rubio. Rodríguez denunció que estas sanciones no responden a razones fundamentadas, sino a "ambiciones de conquista", "aspiraciones presidenciales" y "sentimientos vengativos" de la élite política que ha impulsado la carrera del secretario de Estado. El canciller cubano añadió que Rubio no utilizó excusas preparadas por el Departamento de Estado, sino que recurrió a expresiones que calificó de "agresivas, incultas y rabiosas", típicas de quienes se consideran enemigos de Cuba.
Este nuevo episodio de tensiones ocurre en un contexto de severa crisis energética en la isla. Desde finales de 2025, Estados Unidos ha impuesto un bloqueo petrolero que ha impedido casi por completo que Cuba reciba crudo proveniente del exterior. Esta situación ha agudizado la escasez de combustibles y ha profundizado la crisis energética que afecta tanto a la economía como a la vida cotidiana de los habitantes.
Washington ha sostenido que las sanciones también responden al hecho de que CUPET posee activos clave que fueron, según la postura estadounidense, "expropiados ilegalmente a propietarios estadounidenses". Con la inclusión de la petrolera en la lista de la OFAC, se cierra aún más el margen de maniobra financiera para la empresa estatal cubana en el sistema bancario y comercial vinculado a los Estados Unidos, consolidando la presión sobre el sector energético de la isla.


