José Luis Chilavert no fue simplemente un guardameta; fue un fenómeno que rompió con los paradigmas establecidos en el fútbol mundial. Gracias a su fiereza atlética y una personalidad arrolladora, el paraguayo transformó la concepción del arquero, quien tradicionalmente era visto como el último defensor, para convertirlo en el primer atacante del equipo.
Su trayectoria comenzó en su tierra natal, en el Sportivo Luqueño, donde debutó profesionalmente en 1983 con tan solo 15 años. Sus capacidades y su altísima competitividad no pasaron desapercibidas y pronto llegó la oferta desde Argentina. En 1985, San Lorenzo de Almagro lo contrató, club donde militó durante tres años y se consolidó como una figura gracias a sus enormes cualidades bajo los tres palos. Este desempeño abrió las puertas de Europa, concretando su transferencia al Zaragoza de España en 1988, donde permaneció hasta 1991.
Sin embargo, fue en la selección de Paraguay donde Chilavert comenzó a escribir sus primeras páginas de gloria como goleador. Durante las eliminatorias para el Mundial de Italia 1990, en un encuentro contra Colombia disputado en el estadio Defensores del Chaco, el destino cambió al minuto 94. Tras un penal cobrado por el árbitro Hernán Silva en tiempo de descuento, Chilavert asumió la responsabilidad y anotó el gol ante el mítico portero René Higuita, marcando así el primer tanto de su carrera.
El punto culminante de su trayectoria llegó con su arribo a Vélez Sarsfield en 1992. El club de Liniers se convirtió en el centro de gravedad de su carrera futbolística. El 2 de octubre de 1994, Chilavert entró en los libros de historia al anotar un gol de tiro libre ante Deportivo Español. Ese mismo año, alcanzó la cima del fútbol continental al ganar la Copa Libertadores tras derrotar al São Paulo de Tele Santana. La gloria se completó al ganar la Copa Intercontinental frente al Milán de Franco Baresi y Alessandro Costacurta, destacándose con atajadas majestuosas contra Boban y Massaro.
En Vélez, Chilavert no solo sumó tres ligas argentinas y otros títulos internacionales, sino que alcanzó una marca inédita: se convirtió en el primer arquero en anotar tres goles en un solo juego, todos mediante penales. Su capacidad goleadora alcanzó niveles extraordinarios en 1996, cuando anotó un gol de tiro libre desde atrás de la mitad de la cancha contra Germán Burgos, portero de River Plate que se encontraba adelantado. Ese mismo año, demostró su calidad ante Boca Juniors, marcándole un gol de tiro libre y otro de penal.
Más allá de sus logros deportivos, Chilavert fue una figura polarizante, amado por los propios y odiado por los ajenos. Poseedor de un carisma volcánico y un estilo frontal, fue admirado por muchos y criticado por otros debido a su modo directo y hasta arrogante. Un episodio emblemático de su temperamento ocurrió en un partido entre Brasil y Paraguay previo al Mundial de Corea-Japón 2002, donde escupió al jugador Roberto Carlos. Este acto generó un escándalo mayúsculo y le costó una sanción de cuatro partidos, impidiéndole jugar el encuentro inaugural de su selección.
Su confianza en sí mismo era absoluta y siempre se autodefinía como el mejor en lo suyo. Recientemente, reconoció que solo tres porteros han estado a su nivel en la historia: Ubaldo Matildo Fillol, a quien considera el mejor, Emiliano "Dibu" Martínez y Dino Zoff. Sobre Oliver Kahn, afirmó que aunque es un gran colega, no llega a su nivel.
El técnico Carlos Bianchi, quien lo dirigió en Vélez Sarsfield, resumió su talento asegurando que José Luis estaba entre los cinco mejores arqueros del mundo y que todavía estaba buscando a los otros cuatro.
Hacia el final de su trayectoria, Chilavert pasó por el Racing de Estrasburgo en Francia, Peñarol en Uruguay y regresó finalmente a Vélez, su verdadera casa. Se retiró con un saldo de 62 goles anotados y la conquista de 10 títulos a nivel de clubes. En el plano internacional, fue una de las figuras tanto en el Mundial de 1998 como en el de 2002, aunque su selección no logró avanzar más allá de octavos de final.
José Luis Chilavert cerró su carrera habiendo sido elegido tres veces como el mejor arquero del mundo. Fue el primer portero en marcar un gol de tiro libre y el primero en lograr un hat-trick en un juego. Con una mentalidad de hierro y una asombrosa plasticidad, dejó su nombre pintado con letras de oro en la historia del balompié, demostrando que un arquero podía ser el protagonista absoluto desde un arco hasta el otro.


