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Vicecanciller cubano arremete contra el exilio en Florida por impulsar agenda «vengativa»

El vicecanciller cubano Carlos Fernández de Cossío acusa al exilio del sur de Florida de impulsar una agenda «agresiva y vengativa» contra Cuba.

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Vicecanciller cubano arremete contra el exilio en Florida por impulsar agenda «vengativa»
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El vicecanciller cubano, Carlos Fernández de Cossío, arremetió contra el exilio en el sur de Florida, calificándolo como una cofradía anticubana con una agenda vengativa. El funcionario sostuvo que este grupo, aunque minoritario, ejerce una influencia desproporcionada en Washington gracias a la naturaleza corrupta del sistema político estadounidense, donde actúan como peones de intereses imperiales. Este ataque verbal se produce en un clima de máxima tensión durante 2026, marcado por las severas sanciones de la administración Trump, que incluyen el corte de importaciones de petróleo y la calificación de Cuba como amenaza a la seguridad nacional. Mientras congresistas en Miami proponen eliminar remesas y vuelos para asfixiar al régimen, La Habana denuncia estas medidas como un castigo colectivo destinado a provocar una crisis humanitaria en la isla.

El vicecanciller cubano, Carlos Fernández de Cossío, ha lanzado una dura crítica contra el sector del exilio cubano residente en el sur de Florida, acusándolos de promover una agenda que califica como «agresiva y vengativa» contra la isla. A través de un texto publicado recientemente, el funcionario del régimen denominó a este grupo como «la cofradía anticubana en el sur de Florida», marcando un nuevo episodio de confrontación verbal entre La Habana y los sectores más críticos asentados en Miami.

En sus declaraciones, Fernández de Cossío sostuvo que este sector representa únicamente los sentimientos de un «segmento minúsculo» tanto del panorama político de los Estados Unidos como de los propios cubanos que residen en aquel país. No obstante, el vicecanciller afirmó que este grupo logra ejercer una «influencia desproporcionada» en las decisiones políticas de Washington. Según el funcionario, esto es posible gracias a lo que describe como la «naturaleza corrupta» del sistema político estadounidense, donde el papel del dinero y la capacidad de engaño permiten que el régimen que los acogió los utilice como «peones».

El funcionario cubano extendió sus críticas señalando que la rabia de este sector no se limita únicamente al pueblo cubano, sino que también se dirige contra ciudadanos y empresarios estadounidenses que mantienen o desean establecer relaciones con Cuba, un vínculo que, según el texto, muchas personas consideran un derecho legítimo. En este sentido, Fernández de Cossío describió a los políticos que respaldan dicha agenda como «políticos en venta o de alquiler» que, movidos por «ambiciones politiqueras», actúan como el «brazo coercitivo y represivo del gran imperio». Según su visión, el objetivo es aplastar a cualquier persona que se pronuncie en contra de lo que él define como una «guerra injusta, abusiva e insensata» que sufre la nación cubana.

El cierre del texto publicado por el vicecanciller estuvo marcado por un tono irónico, asegurando que entre los miembros del exilio duro existe un «tufo inocultable a desespero» debido a la demora en la materialización de sus «ansias de conquista».

Este ataque verbal no es un hecho aislado, sino que se inserta en un contexto de creciente tensión diplomática y política. Durante el año 2026, Fernández de Cossío ha mantenido una línea discursiva persistente de ataques hacia figuras clave, incluyendo al secretario de Estado Marco Rubio y a diversos congresistas de origen cubano.

En mayo de este año, el vicecanciller ya había manifestado la disposición de Cuba para dialogar con Estados Unidos sobre asuntos bilaterales, aunque dejó claro que rechazaba cualquier tipo de injerencia en el sistema político de la isla. En aquella ocasión, atribuyó la crisis económica que atraviesa Cuba a un «plan calculado» por parte de Washington para provocar dolor entre la población. Asimismo, el 26 de mayo, el funcionario calificó de «cómplices» a quienes apoyan una posible intervención militar estadounidense en Cuba, advirtiendo sobre el riesgo de que tal escenario derive en un «baño de sangre».

La escalada de tensiones se enmarca en la intensificación de las sanciones impuestas por la administración Trump desde enero de 2026. Entre estas medidas destaca la declaración de Cuba como una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos y el corte de las importaciones de petróleo, acciones que han agravado significativamente la crisis energética y económica en la isla.

En paralelo, congresistas como Carlos Giménez y Mario Díaz-Balart han propuesto medidas adicionales para asfixiar económicamente al gobierno cubano, sugiriendo la suspensión de todos los vuelos comerciales hacia la isla y la eliminación de las remesas. El objetivo de estas propuestas es cortar los flujos de recursos económicos que sostienen al régimen de La Habana.

Ante este panorama, el gobierno cubano ha respondido calificando estas sanciones de «castigo colectivo» y «agresión despiadada». Fernández de Cossío ha reiterado que Washington intenta provocar una crisis humanitaria, insistiendo en que la situación económica interna es el resultado directo de la política de presión máxima ejercida desde Estados Unidos.

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