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Valeria Luiselli explora la fragilidad de los orígenes en el lanzamiento de "Principio, medio, fin"

Nacida de una pregunta sobre los mitos de origen, la nueva novela de la autora mexicana fue el centro de una conversación que derivó hacia los clásicos, la filosofía y la necesidad de encontrar nuevas formas de mirar el mundo

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Valeria Luiselli explora la fragilidad de los orígenes en el lanzamiento de "Principio, medio, fin"
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La escritora mexicana Valeria Luiselli presentó en el Centro Cultural Thames su nueva novela, Principio, medio, fin, obra que inaugura el catálogo en español de la editorial Feltrinelli. A través de un diálogo con Gabriela Cabezón Cámara, Luiselli reveló que la trama, ambientada en una Sicilia volcánica y centrada en el vínculo entre una madre y su hija, surge de una pregunta infantil sobre las rupturas y los orígenes. El libro propone un desafío a la estructura narrativa tradicional al priorizar el medio sobre el inicio y el final. Integrando reflexiones sobre la escala natural, la memoria familiar y la experiencia de la extranjería, la autora utiliza ecos sonoros y mitos clásicos para explorar cómo los seres humanos intentan reconstruir su cotidianidad frente a las dimensiones inconmensurables de la historia natural.

En un encuentro que congregó a una audiencia colmada en el Centro Cultural Thames, la escritora mexicana Valeria Luiselli presentó su más reciente obra, "Principio, medio, fin". La novela no solo marca el regreso de la autora de "Desierto sonoro" a la escena literaria, sino que además tiene la particularidad de inaugurar el catálogo en español de la editorial Feltrinelli. El evento se desarrolló como un diálogo fluido entre Luiselli y la escritora argentina Gabriela Cabezón Cámara, quien destacó la atmósfera del encuentro comparándola con la celebración de un cumpleaños, dada la presencia de editores, periodistas, escritores y una numerosa cantidad de lectores.

Cabezón Cámara inició la conversación calificando la novela como una obra "inmensa". Según la autora argentina, esta magnitud no radica únicamente en su extensión, sino en la capacidad del texto para entrelazar una narrativa íntima con interrogantes que trascienden a los personajes. La trama de "Principio, medio, fin" se centra en el viaje de una madre y una hija por Sicilia, quienes, tras atravesar una ruptura familiar, se encuentran inmersas en un paisaje donde los volcanes entran en erupción. En este escenario, las protagonistas recurren a lecturas de Plinio, la Odisea y la Eneida para intentar reconstruir su cotidianidad, mientras recuperan la memoria de su bisabuela Nanna, una mujer que trabajó en excavaciones arqueológicas antes de emigrar hacia el continente americano.

Uno de los puntos neurálgicos de la charla fue la revelación sobre el origen de la historia. Luiselli confesó que el impulso creativo nació de una interacción cotidiana con su hija. Durante varias noches, mientras le leía mitos griegos —una práctica que la autora admitió no recomendar si se busca que los niños concilien el sueño rápidamente—, la niña le planteó una pregunta que resonó profundamente en ella: ¿por qué en los relatos de origen siempre hay algo que se parte en dos?

Aunque Luiselli pudo explicar la mecánica de una grieta o una ruptura, reconoció que no pudo ofrecer una respuesta satisfactoria a la profundidad de esa pregunta. Esta inquietud se convirtió en el motor del libro, llevando a la autora a reflexionar sobre cómo el acto de dividirse en dos está presente tanto en la escala cosmogónica como en la experiencia humana más básica: el cuerpo femenino que se parte para dar vida, o las personas que deben empezar de cero tras sufrir una pérdida significativa.

La conversación también giró en torno al concepto de las escalas y la relación entre el ser humano y la naturaleza. Luiselli compartió su fascinación por un dato científico que leyó durante el proceso de escritura: a pesar de las diferencias abismales en tamaño y ritmo cardíaco, una ballena y un ratón laten, aproximadamente, la misma cantidad de veces a lo largo de sus vidas. Esta idea de dimensiones inconmensurables que convergen en un punto común es un eje central de la novela, donde conviven escenas domésticas, genealogías familiares, mitos clásicos y la escala geológica de los volcanes. Cabezón Cámara subrayó que la obra desplaza el foco de las historias humanas, sugiriendo que estas no son más que el trasfondo de una tragicomedia mucho más vasta: la historia natural.

Asimismo, Luiselli detalló cómo su trabajo interdisciplinario en "Ecos de las Tierras Fronterizas" influyó en la estructura del libro. Este proyecto sonoro, que registra paisajes acústicos en la frontera entre México y Estados Unidos —desde ballenas jorobadas en el Pacífico hasta centros espaciales en Texas—, le permitió "realfabetizar el oído". Esta experiencia de escucha, basada en la detección de repeticiones y resonancias, se trasladó a la narrativa de la novela, la cual fue construida a partir de ecos e imágenes que regresan. La autora admitió que durante años tuvo dudas sobre el género de la obra, oscilando entre la convicción de que era un ensayo y la certeza de que era una novela, decidiendo finalmente aceptar esa indecisión.

En el plano filosófico, la autora bromeó señalando que su libro funciona como un "ensayo contra Aristóteles", cuestionando la estructura tradicional de principio, medio y fin. Luiselli defendió la importancia de profundizar en el "medio", argumentando que, dado que los seres humanos pasan la mayor parte de su existencia en ese espacio ambiguo, este merece una atención mayor que el inicio o el desenlace.

Finalmente, el encuentro abordó la noción de la extranjería. Luiselli diferenció la figura del turista de la del extranjero que emigra, señalando que este último posee una voluntad más profunda de comprender y pertenecer, manteniendo una observación más atenta del mundo. Esta perspectiva la llevó a releer a los filósofos presocráticos, a quienes definió como los primeros ojos que documentaron el mundo, buscando en ellos recuperar una forma de observación consciente y detallada.

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