El estadio Atanasio Girardot de Medellín fue el escenario donde el Junior se consagró como bicampeón de la liga, logrando así la obtención de su doceava estrella. A pesar de que el equipo barranquillero sufrió una derrota por 1-0 frente al Atlético Nacional en el partido de vuelta de la final del Torneo Apertura, el resultado global favoreció al cuadro costeño, que había ganado el encuentro de ida con un contundente marcador de 3-0, resistiendo la presión ofensiva de su rival durante el encuentro final.
Sin embargo, la alegría por el título se vio opacada por diversos episodios de violencia y desmanes que se registraron en las instalaciones del estadio. Al finalizar el encuentro, la desazón de la hinchada del Atlético Nacional, que vio caer a su equipo en condición de local y perder la final global 3-1, se manifestó a través de cánticos dirigidos a los futbolistas. Mientras los jugadores del equipo verde se disponían a abandonar el terreno de juego, los aficionados entonaron el coro “que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, reflejando el malestar generalizado por el resultado deportivo.
Aunque en términos generales el evento se desarrolló sin altercados masivos, se reportaron peleas puntuales entre los mismos asistentes en las tribunas. Uno de los incidentes más graves ocurrió en la localidad occidental, donde un grupo reducido de hombres agredió físicamente a un individuo que, según los reportes, era seguidor del club barranquillero. El hombre fue golpeado en repetidas ocasiones, lo que obligó a la intervención inmediata de los uniformados de la Policía Nacional que custodiaban la final, logrando así que la situación no pasara a mayores.
La tensión no se limitó a una sola zona del estadio. En el sector que divide las tribunas norte y oriental, los ánimos se caldearon significativamente. En este punto, varios aficionados se enfrentaron utilizando como armas las astas de las banderas que habían sido repartidas previamente al inicio del encuentro entre ambos clubes, propinando golpes entre los asistentes.
De manera simultánea, se registró una invasión al campo de juego. Un hombre, identificado como hincha del Atlético Nacional, saltó las vallas e ingresó a la cancha con la intención de llegar hasta el área donde los futbolistas del Junior celebraban el campeonato. El individuo fue interceptado y detenido por el personal de logística y seguridad en el momento en que se estaba armando la tarima destinada a la celebración del título.
La indignación de la afición local también se dirigió hacia la cúpula administrativa del equipo verde. Según informó el diario El Colombiano, directivos del Atlético Nacional fueron blanco de abucheos e insultos mientras abandonaban el estadio. Un grupo de personas ubicadas en las graderías de la tribuna occidental gritó a los directivos, quienes se encontraban en un palco, exigiendo que dejaran el club.
Asimismo, se reportó la quema de pólvora en diversos puntos del Atanasio Girardot, lo que generó caos en algunas secciones. Ante esta situación, fue necesaria la intervención de unidades de la policía antidisturbios para controlar el uso de pirotecnia y evitar que los disturbios se salieran de control totalmente.
Uno de los hechos más preocupantes fue la agresión sufrida por el periodista Juan José Peláez, del medio Win Sports. El comunicador se encontraba realizando la transmisión desde una de las cabinas del estadio cuando un grupo de desadaptados rompió el vidrio de la estructura. Este acto de vandalismo ocurrió inmediatamente después de que el árbitro anulara un gol del Atlético Nacional. A causa del impacto del vidrio roto, el periodista resultó herido y tuvo que recibir atención médica inmediata por parte del personal sanitario presente en el recinto.
Finalmente, las autoridades destacaron que la presencia constante y la intervención oportuna de la Policía Nacional fueron los factores determinantes para evitar que los episodios de violencia escalaran y se convirtieran en una tragedia mayor durante la jornada final de la Liga BetPlay 2026.


