Mientras cientos de miles de personas se despedían del Indio Solari, el sociólogo Marcos Novaro plantea una lectura distinta al fenómeno: ¿estamos ante un duelo cultural o un intento de maniobra política?
Novaro advierte sobre la "tentación del peronismo" de convertir este funeral en un episodio de regeneración política. Esta tradición, observada en los entierros de Eva Perón y Néstor Kirchner, ha servido históricamente para la reunificación y el relanzamiento de liderazgos en momentos de crisis. En este sentido, la presencia de Axel Kicillof y Máximo Kirchner en la despedida sugiere un intento de aprovechar esa energía colectiva.
Sin embargo, el análisis de Novaro sostiene que el fenómeno ricotero es mucho más complejo que una simple militancia. Para el sociólogo, Solari no solo fue un músico, sino el creador de un culto con rituales, símbolos y una liturgia propia que atraviesa generaciones. Compara la movilización hacia Olavarría con procesiones religiosas, señalando que la potencia emocional de este grupo supera incluso a peregrinaciones como la de Luján.
Por ello, Novaro se muestra escéptico sobre el éxito de cualquier apropiación partidaria. Argumenta que la multitud es heterogénea y que el peronismo actual se encuentra distante de quienes integran este espacio. De hecho, advierte que personas que hoy critican a Javier Milei podrían haber votado por él.
La paradoja final es profunda: según Novaro, la gente se aferra a ídolos como el Indio precisamente porque la Iglesia Católica y el peronismo —en sus vertientes política y sindical— ya no ofrecen sentido de pertenencia. El fenómeno ricotero habita, en última instancia, el vacío dejado por las instituciones tradicionales.
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