El club Oriente Petrolero se encuentra en un proceso de ajuste y preparación física, enfocando sus esfuerzos en la optimización de sus jugadores para superar los desafíos actuales.
En este escenario, destaca la disciplina de Gustavo Florentín. El jugador, plenamente consciente de las exigencias del fútbol profesional, ha optado por un régimen de entrenamiento intensivo. Para lograrlo, Florentín ha estado trabajando en doble turno, una medida estrictamente enfocada en mejorar su estado físico. Este esfuerzo adicional busca garantizar que el futbolista cuente con la resistencia y la potencia necesarias para cumplir con el rol asignado dentro del esquema táctico del equipo refinero.
Por otro lado, la gestión del plantel no solo se limita al rendimiento físico, sino también a la estabilidad de la plantilla. Actualmente, el club mantiene conversaciones activas con el futbolista paraguayo Jordan Santacruz. El objetivo de la institución es persuadir al jugador para que extienda su estancia y se quede en el equipo hasta el cierre del año. La permanencia de Santacruz es vista como un factor relevante para mantener la estructura del grupo en el tramo final de la temporada.
Estas acciones demuestran una estrategia doble: por un lado, el trabajo individual arduo de jugadores como Florentín para alcanzar su mejor versión física y, por otro, el interés institucional por conservar el talento extranjero en sus filas. Ambos puntos resultan cruciales para que Oriente Petrolero pueda afrontar sus compromisos deportivos con la mayor solidez posible.
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