Tensión máxima en el vestuario de Inglaterra a pocas horas de enfrentar a Argentina en la semifinal del Mundial 2026. Un cruce público entre Jude Bellingham y el entrenador Thomas Tuchel ha dejado al descubierto fisuras internas en el equipo que busca regresar a una final tras seis décadas.
El conflicto estalló tras la victoria 2-1 sobre Noruega en Miami. A pesar del triunfo, Tuchel se mostró insatisfecho, calificando el rendimiento como descuidado, con errores técnicos y falta de consistencia. La respuesta de Bellingham fue tajante: afirmó que "da igual" y cuestionó si el técnico sabe lo que es jugar bajo esas condiciones contra figuras como Erling Haaland, Martin Odegaard, Antonio Nusa y Alexander Sorloth.
Este incidente no es un hecho aislado. La relación entre ambos ha atravesado altibajos desde el inicio del ciclo. Durante un amistoso ante Senegal, Tuchel describió el temperamento del jugador como "repulsivo", una expresión por la cual luego se disculpó públicamente. Además, Bellingham fue omitido de la convocatoria en octubre, decisión que el DT justificó por la falta de ritmo competitivo, subrayando que tener a los individuos más talentosos no necesariamente crea el mejor equipo.
A pesar de estas fricciones, Bellingham ha sido decisivo en el torneo, anotando seis goles y posicionándose como el máximo artillero junto a Harry Kane. Ante el ruido mediático, el capitán inglés, Harry Kane, intentó calmar las aguas, defendiendo la unión del grupo y asegurando que el equipo ha llegado a esta instancia gracias a la cohesión entre los jugadores y el cuerpo técnico.
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