¿Es la seguridad el mayor desafío de Brasil? Para el 31% de la población, la respuesta es sí, posicionando la lucha contra la criminalidad como el problema principal del país, superando incluso a la salud y la economía de cara a las elecciones de 2026.
El investigador Bruno Paes Manso, experto en crimen organizado, advierte que el miedo ciudadano no debe servir para justificar la repetición de fórmulas fallidas. Paes Manso señala que delitos como el robo de celulares ya no representan solo una pérdida material, sino un ataque a la vida profesional y financiera del ciudadano, generando una profunda sensación de vulnerabilidad y rabia.
El especialista alerta sobre la expansión de facciones criminales que ahora ejercen control territorial y extorsionan a residentes, especialmente en el Nordeste. Ante esto, critica el encarcelamiento masivo y el aumento indiscriminado de la violencia policial, argumentando que estas estrategias solo han fortalecido a las bandas al convertir las prisiones en espacios de articulación criminal.
¿Cuál es la alternativa? Paes Manso propone un enfoque racional basado en inteligencia, investigación y cooperación integrada entre los estados y la Unión. El objetivo debe ser atacar la estructura financiera del crimen, rastreando a los financiadores, las rutas de mercancías ilegales y el lavado de dinero.
Sobre las propuestas de calificar a las facciones como grupos terroristas, el investigador manifiesta su desacuerdo, advirtiendo que una medida tan extrema podría comprometer la soberanía nacional y facilitar interferencias externas.
Finalmente, aunque reconoce que el gobierno actual ha puesto la integración de la seguridad en la agenda, considera que los resultados concretos siguen siendo limitados. La clave para el electorado será distinguir entre discursos emocionales de confrontación y estrategias reales de inteligencia.
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