El sistema de emergencias 911 en Honduras se encuentra saturado debido al alto número de llamadas falsas o sin fundamento, lo que retrasa la atención de emergencias reales y pone en riesgo vidas. Diariamente, el sistema recibe entre 7,000 y 8,000 llamadas, con picos de hasta 11,000 en momentos críticos, de las cuales solo alrededor de 900 se confirman como emergencias genuinas.
Dennis Cano, director de la Unidad de Respuesta de Emergencia Médica del 911, expresó su preocupación por el uso irresponsable del sistema, calificándolo como un “juego” que impide brindar asistencia oportuna a quienes realmente la necesitan. En un sistema donde el tiempo es crucial –los estándares internacionales establecen un rango de respuesta de 15 a 20 minutos– cada llamada falsa implica segundos perdidos, unidades desviadas y recursos malgastados.
La situación obliga a las autoridades a realizar ajustes logísticos constantes, como el reordenamiento estratégico de ambulancias, trasladando unidades desde municipios con menor demanda hacia zonas más pobladas como Guaimaca. Además, se han ubicado 10 ambulancias en puntos clave de la capital para mitigar los efectos del tráfico. Sin embargo, estos ajustes no son suficientes para compensar el abuso ciudadano.
El 911 no solo involucra ambulancias, sino que coordina a la Policía Nacional, el Cuerpo de Bomberos y la Cruz Roja Hondureña. Cada llamada falsa afecta a toda la cadena de respuesta, desviando recursos que podrían ser vitales para atender una emergencia real. Las autoridades enfatizan que el problema no radica en la falta de capacidad, sino en el uso irresponsable del sistema. Mientras alguien realiza una broma telefónica, otra persona podría estar esperando ayuda que llega demasiado tarde.
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