Portugal se paraliza. Una huelga general sacude el país este miércoles en protesta contra la reforma laboral impulsada por el Gobierno de centroderecha. La medida, convocada por la CGTP-IN, ha impactado severamente los servicios básicos desde las primeras horas del día.
El transporte es el sector más afectado. En la capital, el metro permanece cerrado y los autobuses operan con servicios mínimos. En el ámbito aéreo, el aeropuerto de Lisboa reporta más de treinta trayectos cancelados, mientras que la aerolínea TAP prevé operar 79 vuelos bajo el marco de los servicios mínimos decretados. Asimismo, la compañía Comboios de Portugal ha advertido sobre perturbaciones en la circulación de trenes tanto a nivel nacional como regional.
La paralización no se limita al transporte; se prevé que afecte también a hospitales y escuelas en todo el territorio luso. El conflicto surge tras la aprobación de la reforma laboral en mayo, la cual fue impulsada por el Ejecutivo sin lograr un acuerdo con la concertación social.
Los sindicatos rechazan tajantemente el proyecto, argumentando que desregula los horarios de trabajo, facilita los despidos, extiende los contratos precarios y vulnera los derechos de maternidad y paternidad. Tiago Oliveira, secretario general de la CGTP-IN, ha instado a la participación masiva, calificando la propuesta como muy negativa para los trabajadores.
Por su parte, el Gobierno luso ha pedido que no se condicione a quienes decidan trabajar, esperando que la gran mayoría de la población lo haga durante esta jornada. Como punto culminante de la protesta, se ha programado una gran marcha por las calles de Lisboa a partir de las 14:30 hora local.
Este es el segundo paro general en Portugal en menos de seis meses, siguiendo la huelga del pasado 11 de diciembre.
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