¿Buena voluntad o cumplimiento legal? Una fuerte disputa diplomática sacude la relación entre Colombia y Ecuador. El Gobierno colombiano ha calificado de “engañosa” la declaración del presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, sobre el levantamiento de los aranceles a los productos colombianos a partir del 1 de junio.
Noboa presentó esta medida como un acto de “buena voluntad” durante una videollamada con el candidato presidencial Abelardo de la Espriella, divulgada en redes sociales a solo dos días de la primera vuelta de las elecciones en Colombia. Ante esto, la Cancillería colombiana manifestó su categórico rechazo, asegurando que la decisión no es una concesión voluntaria, sino que responde a órdenes emitidas por la Secretaría General de la Comunidad Andina de Naciones, la CAN.
El Gobierno de Gustavo Petro denunció que esta intervención constituye una “intromisión en el devenir democrático” y una flagrante vulneración del principio de no intervención en asuntos internos, calificándola como una amenaza a la soberanía nacional.
Por su parte, la ministra de Comercio, Diana Morales, cuestionó que una decisión de política comercial sea presentada como resultado de una conversación con un actor que no ejerce funciones de gobierno. Morales subrayó que el levantamiento de los aranceles se enmarca en las decisiones de la CAN y en advertencias del Fondo Monetario Internacional sobre los riesgos económicos de estas restricciones.
Esta disputa comercial inició a comienzos de año, cuando el Gobierno de Noboa impuso una “tasa de seguridad” que escaló desde el 30 % hasta alcanzar el 100 % el pasado 1 de mayo. Finalmente, la Secretaría General de la CAN ordenó a ambos países retirar los aranceles, otorgando un plazo que venció el 21 de mayo.
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