El escenario de Guayaquil se prepara para recibir una cita imperdible de la música romántica el próximo sábado 6 de junio. El cantautor mexicano Gustavo Lara se presentará en el Despecho Fest, un evento que reunirá en un mismo espacio a tres figuras prominentes del género: el propio Lara, la venezolana Karina y el chileno Alberto Plaza.
Para Gustavo Lara, este regreso a Ecuador no es un evento más en su agenda, sino un reencuentro con la tierra que marcó el inicio de sus mayores logros comerciales. El artista veracruzano recuerda con especial afecto que fue precisamente en Ecuador donde obtuvo su primer disco de oro gracias a las ventas de su álbum debut homónimo en 1996. En aquel trabajo se incluyeron temas que se volvieron fundamentales en su repertorio y que aún resuenan en la memoria del público, tales como "Princesa", "Aliento con aliento" y "A la sombra de los ángeles".
El vínculo del músico con el país ha sido constante durante tres décadas de trayectoria, fortalecido por visitas frecuentes y un lazo personal profundo, ya que su esposa, Corina Viteri, es originaria de Quito. Esta conexión emocional es, según el artista, una de las razones por las que el público ecuatoriano lo ha acogido siempre con generosidad.
Sin embargo, el regreso al escenario plantea un dilema creativo que Lara ha reflexionado abiertamente: el equilibrio entre el pasado y el presente. El cantante admite que existe una tensión constante entre lo que la gente pide escuchar —sus grandes éxitos de hace casi 30 años— y las composiciones actuales que representan quien es él hoy como artista. Lara señala que, aunque es impensable omitir canciones como "Princesa" o "Aliento con aliento", ya que forman parte del ADN emocional de sus oyentes, se enfrenta a la dificultad de promocionar su material nuevo.
El artista critica sutilmente la postura de algunas estaciones de radio que se niegan a programar sus temas recientes bajo el argumento de que el público solo solicita los clásicos. Ante esto, Lara ve en el Despecho Fest una oportunidad para arriesgarse y mezclar ambos mundos. Para lograr que la audiencia acepte lo nuevo, el músico emplea una estrategia basada en la honestidad y la cercanía, transmitiendo sus canciones nuevas como si estuviera conversando con un amigo en la sala de su casa, apelando a emociones universales como la frustración y la ilusión.
Uno de los puntos más destacados de este concierto será el reencuentro con Alberto Plaza. Lara recordó que sus primeras presentaciones en Ecuador, que incluyeron ciudades como Quito, Guayaquil y Cuenca, fueron precisamente junto al chileno. Tras casi 30 años sin coincidir en un escenario, el cantante bromeó sobre el paso del tiempo y la curiosidad de comparar sus imágenes actuales con las de aquel entonces.
En cuanto a su evolución profesional, Gustavo Lara ha transitado hacia la independencia, tomando las riendas de su carrera como compositor y productor a partir de su disco "Con V de vuelta". A sus 55 años, afirma que su música refleja la madurez y las experiencias vividas, alejándose de la pretensión de ser un "artista de moda" para enfocarse en ser un artista tomado en serio, cuya prioridad sea la emoción y la música honesta por encima de las métricas de las redes sociales.
Sobre el proceso de creación de éxitos, Lara sostiene que no existen fórmulas mágicas y que el momento justo es, en ocasiones, una cuestión de fortuna. Puso como ejemplo la canción "No soy el aire de un amigo", la cual se convirtió en un éxito masivo años después de su lanzamiento original gracias a versiones de artistas como Carlos Rivera y Thalía. No obstante, desde la perspectiva técnica, el cantante enfatiza la importancia de mantener un hilo emocional constante y una armonía precisa entre la letra, la música y el arreglo para evitar que el oyente pierda el interés.
Finalmente, el músico adelantó que se encuentra trabajando en un nuevo álbum. Aunque el disco aún no tiene nombre, Lara reveló que explorará diversos ritmos. Si bien el pop y la balada son la base de su proyecto, en esta nueva entrega se permitirá experimentar con salsa y cumbia, describiendo el resultado final como una mezcla ecléctica de géneros que busca, ante todo, divertirlo y hacerlo feliz en su presente creativo.


