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Universidad de Costa Rica pone en marcha clúster de cómputo de alto rendimiento para investigación científica

La Universidad de Costa Rica puso en marcha un clúster de supercómputo capaz de realizar billones de cálculos por segundo. Ya se usa para modelar oleaje, entrenar inteligencia artificial, analizar imágenes médicas, mejorar pronósticos climáticos y acelerar investigaciones que antes tardaban horas o días.

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Universidad de Costa Rica pone en marcha clúster de cómputo de alto rendimiento para investigación científica
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La Universidad de Costa Rica ha puesto en marcha un clúster de cómputo de alto rendimiento que funciona como una supercomputadora nacional. Gracias a su capacidad de procesamiento paralelo con más de mil núcleos, esta herramienta permite resolver problemas científicos complejos en minutos, reduciendo drásticamente los tiempos de espera que antes tomaban horas o días. Esta infraestructura impulsa proyectos multidisciplinarios que van desde el pronóstico de oleajes y simulaciones meteorológicas para el sector eléctrico, hasta el entrenamiento de inteligencia artificial para diagnósticos médicos y análisis de ciencias sociales. Al procesar la información localmente, la institución garantiza la privacidad de los datos y la eficiencia en la investigación. Financiado por la Rectoría, este avance tecnológico otorga a la universidad una autonomía estratégica al eliminar la dependencia de nubes internacionales. Con este salto cualitativo, la institución se posiciona como un referente de vanguardia científica y tecnológica en toda Centroamérica.

En un entorno que dista mucho de las representaciones futuristas del cine, en un salón frío, silencioso y casi anónimo del campus Rodrigo Facio de la Universidad de Costa Rica, se encuentra operando una infraestructura tecnológica que funciona como una pequeña supercomputadora nacional. El espacio está dominado por gabinetes negros, luces que parpadean constantemente y un ruido persistente proveniente de los sistemas de ventilación. Sin embargo, detrás de esa apariencia industrial, ocurre un proceso extraordinario: cientos de procesadores trabajan de manera simultánea para resolver problemas científicos complejos que una computadora convencional sería incapaz de procesar en un tiempo razonable.

El proyecto está bajo la responsabilidad del físico Federico Muñoz, quien se encarga de explicar el funcionamiento de esta herramienta evitando tecnicismos excesivos para hacerla comprensible. Muñoz señala que, mientras una computadora personal promedio cuenta con cuatro u ocho núcleos de procesamiento, este clúster institucional tiene la capacidad de operar con más de mil núcleos trabajando al mismo tiempo. La ventaja fundamental radica en la capacidad de procesamiento paralelo; según explica, si una tarea específica tardara cien segundos en resolverse en un equipo común, en este sistema el problema puede dividirse y repartirse entre cientos de procesadores. Esto permite que procesos que anteriormente requerían horas de espera se resuelvan ahora en cuestión de minutos.

Técnicamente, la Universidad de Costa Rica define esta herramienta como un clúster de cómputo de alto rendimiento, conocido por sus siglas en inglés como HPC (High Performance Computing). Se trata de un conjunto de computadoras de enorme capacidad que están interconectadas a velocidades extremadamente altas, alcanzando hasta los 100 gigabits por segundo, lo que permite que todo el conjunto se comporte como si fuera una sola máquina gigantesca. En cuanto a su capacidad de almacenamiento, el sistema se acerca al medio petabyte, una cifra que equivale a la capacidad de almacenamiento de 500 computadoras personales llenas de datos. Para garantizar la continuidad de las investigaciones, la máquina funciona de manera permanente, las veinticuatro horas del día y los siete días de la semana.

Más allá del músculo tecnológico y las especificaciones técnicas, el verdadero valor del clúster reside en sus aplicaciones prácticas y multidisciplinarias. Actualmente, la infraestructura ya se emplea para el modelado de oleajes, una herramienta fundamental para pronosticar con precisión cuándo un barco puede ingresar a puerto de forma segura. Asimismo, se utiliza para ejecutar simulaciones meteorológicas que son críticas para la toma de decisiones en el sector eléctrico, permitiendo determinar si el suministro de energía debe depender de fuentes eólicas, solares o térmicas. En el campo de la ciencia básica, el clúster permite estudiar materiales desde la perspectiva de la mecánica cuántica.

Otro de los pilares del uso de esta supercomputadora es el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial. Específicamente, se están desarrollando capacidades para analizar imágenes médicas, con la ventaja estratégica de que el procesamiento se realiza localmente. Esto evita la exposición de datos sensibles en servicios externos, garantizando la privacidad de la información.

Federico Muñoz destaca que el clúster no fue diseñado exclusivamente para los científicos tradicionales o quienes usan "gabacha". La visión del proyecto es integradora, permitiendo que investigadores de ciencias sociales entrenen modelos utilizando grandes volúmenes de textos históricos, antropológicos o archivísticos sin tener que depender de plataformas privadas. En el ámbito de la salud, equipos médicos ya implementan proyectos de imágenes diagnósticas apoyadas por inteligencia artificial. Por su parte, especialistas del sector energético han logrado optimizar sus procesos; simulaciones que antes demandaban hasta un día entero de procesamiento hoy pueden resolverse en apenas unas horas.

Este proyecto comenzó sus operaciones en el año 2024, contando con el financiamiento directo de la Rectoría y el respaldo técnico y conceptual de más de cien investigadores de diversas áreas del conocimiento. Para Muñoz, la importancia de este logro reside en la autonomía tecnológica. Contar con infraestructura científica propia permite a la institución no depender totalmente de servicios externos o nubes internacionales. Según asegura el físico, contar con esta herramienta en casa permitirá que la Universidad de Costa Rica se posicione "muchas rayas más arriba en Centroamérica".

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