El estado de Rio Grande do Sul se encuentra de luto tras confirmarse el fallecimiento del reconocido cantante y compositor Pedro Ortaça. El artista, una de las figuras más prominentes de la música nativista, murió este viernes 29 de mayo de 2026 a la edad de 83 años. El deceso ocurrió en el Hospital de Clínicas de Ijuí, ubicado en la región noroeste del estado, donde el músico se encontraba recibiendo atención médica especializada.
De acuerdo con la información proporcionada por sus familiares, el fallecimiento de Ortaça se produjo durante la madrugada de este viernes, luego de que el artista sufriera tres paradas cardiorrespiratorias. Estos episodios críticos fueron consecuencia de una intervención quirúrgica realizada el jueves 28 de mayo. El estado de salud del músico se había vuelto sumamente delicado, lo que llevó a su traslado a la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) antes de su muerte.
La trayectoria médica de Pedro Ortaça en el último periodo fue compleja. Desde mayo del año anterior, el artista enfrentaba graves complicaciones de salud, incluyendo un cuadro de neumonía y edema pulmonar. A estas afecciones se sumaron problemas vasculares crónicos y diabetes, enfermedades que deterioraron significativamente su calidad de vida y requirieron intervenciones quirúrgicas drásticas. En febrero de este año, el cantante fue sometido a una cirugía para la amputación de su pierna derecha. Esta semana, debido a la persistencia de las complicaciones vasculares, fue necesaria la amputación de su segunda pierna, procedimiento que precedió a las complicaciones cardiorrespiratorias finales.
Más allá de su lucha personal por la salud, Pedro Ortaça deja un legado cultural invaluable para el sur de Brasil. Se le reconoce como el último representante vivo del grupo Tronco Missioneiro, un colectivo musical que marcó la historia gaúcha. Este grupo, integrado también por los compositores Noel Guarany (1941-1998), Cenair Maicá (1947-1989) y Jayme Caetano Braun (1924-1999), fue fundamental para forjar una nueva identidad en la música regional. El Tronco Missioneiro se caracterizó por integrar una fuerte carga de crítica social y una profunda valorización de la historia y las raíces del Rio Grande do Sul.
A través de su obra, Ortaça contribuyó decisivamente a difundir la cultura de las Misiones Jesuíticas en todo el territorio nacional. Entre sus composiciones más destacadas se encuentran éxitos como "Timbre de Galo" y "Bailanta do Tibúrcio". Su compromiso con la música se mantuvo activo hasta sus últimos días, habiendo lanzado recientemente la canción "Pena Guarany", una colaboración artística con su hijo, Gabriel Ortaça.
El compromiso de Pedro Ortaça no se limitó únicamente al ámbito artístico, sino que se extendió a la defensa activa de los derechos humanos. Fue un firme defensor de los pueblos indígenas, utilizando su plataforma y su música para visibilizar sus luchas. El artista solía destinar una parte de las recaudaciones obtenidas en sus presentaciones musicales para apoyar a diversas aldeas indígenas, reivindicando constantemente la necesidad de mejoras en las condiciones de vida de estas comunidades.
Este legado de arte, cultura e identidad fue reconocido formalmente por la academia. En abril de 2025, la Universidad Federal de Santa Maria (UFSM) le otorgó el título de doctor Honoris Causa. Poco tiempo después, en octubre del mismo año, recibió el mismo honor por parte de la Universidad Federal del Pampa (Unipampa), consolidando su estatus como un pilar cultural para el pueblo gaúcho.
Los actos de despedida comenzaron a las 11 horas en Ijuí, específicamente en el CTG Farroupilha. Posteriormente, a las 14 horas con 30 minutos, el cuerpo fue trasladado a su ciudad natal, São Luiz Gonzaga, donde se llevó a cabo el velorio en la Cámara de Vereadores. En reconocimiento a su importancia para la comunidad, la Prefeitura de São Luiz Gonzaga decretó oficialmente tres días de luto por el fallecimiento del artista.


