¿Está realmente blindada la seguridad en Colombia? Una semana marcada por el terrorismo, el desorden público y el proselitismo armado pone en duda las garantías gubernamentales de cara a las próximas elecciones presidenciales.
En el Guaviare, la vereda La Siberia fue escenario de un sangriento enfrentamiento entre el Estado Mayor de los Bloques y Frente y el Estado Mayor Central. Según inteligencia militar, la pugna por el control de corredores de movilidad y economías ilícitas dejó un saldo preliminar de entre 48 y 50 muertos, incluyendo menores de edad.
La violencia se extendió a La Guajira, donde el Batallón Cartagena en Riohacha sufrió un atentado atribuido al ELN. El ataque, que consistió en el lanzamiento de 12 artefactos explosivos, dejó 12 militares lesionados. Ante esto, el secretario de Gobierno departamental, Misael Velázquez, criticó la política de “paz total”, afirmando que no ha generado los resultados esperados para garantizar la tranquilidad en la región.
Incluso en Bogotá, la seguridad fue vulnerada. En la Universidad Nacional, un grupo de encapuchados vinculados a disidencias de las Farc realizó actos de proselitismo y amenazó con activar explosivos en el edificio de Ciencias Humanas. Los agresores fueron retirados pacíficamente por estudiantes y profesores, quienes recordaron el asesinato del estudiante y periodista Mateo Pérez, presunto crimen cometido por el grupo de alias Calarcá.
Aunque el Ministerio de Defensa ha desplegado 408.000 efectivos en el territorio nacional y priorizado 67 municipios por riesgo electoral, la expansión de grupos armados en zonas fronterizas y rurales mantiene la incertidumbre sobre si el país podrá sufragar en paz.
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