La cineasta costarricense Valentina Maurel ha logrado posicionar la producción nacional en uno de los escenarios más prestigiosos del séptimo arte mundial. Su película, titulada "Siempre soy tu animal materno", fue presentada en el Festival de Cannes, donde no solo recibió una ovación por parte del público, sino que también alcanzó un histórico premio para las actrices del filme, quienes fueron galardonadas en la competencia Un certain regarde.
A pesar de este éxito sin precedentes que pone en alto el nombre de Costa Rica, Maurel ha manifestado que el camino para concretar este proyecto estuvo marcado por diversas injusticias relacionadas con el acceso a la financiación en suelo tico. En una conversación exclusiva con La Nación, la directora reflexionó sobre la importancia de este logro, calificándolo como un hito para la representación nacional.
Según Maurel, la necesidad de ser representados como país implica crear imágenes que trasciendan el folleto turístico o el imaginario folclórico, permitiendo que el cine nacional se aleje de las representaciones impuestas por Hollywood. Para la cineasta, mostrar en pantalla subjetividades costarricenses que sean múltiples, diversas y que tengan la capacidad de dialogar, contradecirse y cuestionarse entre sí, constituye una forma fundamental de narrar la complejidad de la realidad nacional.
En cuanto al proceso de producción, la directora señaló que no encontró demasiados obstáculos en el exterior. Gracias a su trabajo previo en el filme "Tengo sueños eléctricos", Maurel ya había logrado despejar el camino para conseguir fondos en Bélgica. Sin embargo, denunció que las mayores trabas surgieron precisamente en Costa Rica.
Específicamente, Maurel afirmó que se le impidió postular la película al fondo nacional El Fauno, el cual es otorgado por el Centro de Cine, institución dependiente del Ministerio de Cultura. La cineasta consideró que esta negativa se basó en una interpretación administrativa del reglamento vigente. Esta falta de apoyo durante la etapa de financiación, aseguró, puso en riesgo la posibilidad de que la película represente al país en certámenes internacionales de gran peso, como los Premios Goya o los Óscar.
Más allá del valor simbólico de la representación, Maurel detalló que la ausencia de financiamiento público costarricense tuvo repercusiones materiales y concretas durante la producción. Según la directora, esta situación le impidió establecer una relación salarial más equitativa entre los técnicos extranjeros y los técnicos costarricenses, algo que calificó como injusto.
Ante este panorama, Valentina Maurel enfatizó que Costa Rica requiere de una administración pública capaz de adaptarse correctamente a las necesidades y la realidad actual del sector cinematográfico. Abogó por una gestión que acompañe los procesos de profesionalización mediante el apoyo, el diálogo y una visión de largo plazo, subrayando que la consolidación de una industria cinematográfica demanda un esfuerzo colectivo entre los creadores y quienes diseñan las políticas públicas.
La directora expresó su esperanza de que la nueva persona que asuma la dirección de la institución mantenga un diálogo abierto con el sector para crear las condiciones necesarias para el crecimiento del cine costarricense, confiando en que el reconocimiento obtenido en Cannes pueda ayudar a impulsar estos cambios.
Respecto al futuro de la obra, Maurel aseguró su deseo de estrenar la película este año. No obstante, aclaró que esto conlleva una inversión y una logística compleja que, idealmente, requeriría de un distribuidor fílmico, advirtiendo que en Costa Rica existen muy pocos.
Por su parte, el Centro de Cine respondió a través de María Fernanda Carvajal, funcionaria encargada del fondo El Fauno. Carvajal explicó que a Tres Tigres Films, la persona jurídica utilizada por Maurel para concursar, se le descartó del concurso de 2026 debido a que aún contaba con un proyecto abierto titulado "Quemada", el cual había sido beneficiado con el presupuesto de 2025.
La funcionaria fundamentó esta decisión en el reglamento del fondo, específicamente en el decreto 44456-C, artículo 9, sobre Prohibiciones, punto f, el cual estipula que no pueden participar las personas jurídicas que, habiendo sido seleccionadas como beneficiarias en convocatorias anteriores, no hayan concluido el proyecto o entregado el producto mediante el cual fueron beneficiadas.
Finalmente, Carvajal subrayó que no se trató de una interpretación administrativa, sino de una aplicación expresa del reglamento con el objetivo de buscar la igualdad de condiciones para todos los participantes.


