¿Casualidad o estrategia? La sede del PSOE en la calle Ferraz volvió a ser el centro de atención tras una intervención de la Guardia Civil que se prolongó durante más de 12 horas. Lo que el partido califica como un "requerimiento de documentación", fue percibido por muchos como una imagen de derrumbe, con la Policía Nacional custodiando la entrada y más de un centenar de periodistas siguiendo cada detalle en directo.
Este episodio se suma a una acumulación de procesos judiciales: el caso Zapatero, los juicios a Begoña Gómez y David Sánchez, la sentencia del caso Mascarillas y, recientemente, la imputación de la gerente del partido, Ana Fuentes. Esta última es investigada por su presunta implicación en una trama para desestabilizar procedimientos judiciales que afectan al Gobierno o al PSOE.
Dentro de Ferraz, el sentimiento es de hartazgo. Dirigentes socialistas denuncian una "operación de Estado" para tumbar el Gobierno de Pedro Sánchez. El ministro Óscar López ha sido tajante al afirmar que, con la experiencia, se deja de creer en las coincidencias. En este clima de tensión, resuena el vídeo de José María Aznar instando a quienes puedan actuar a que lo hagan ante la situación del país.
Respecto a la trama en la que participó la exmilitante Leire Díez, el PSOE ha desplazado la responsabilidad hacia el exsecretario de Organización, Santos Cerdán. Aunque el partido insiste en su colaboración con la justicia y niega que se investigue una financiación ilegal, existe una honda preocupación por la imagen proyectada y la fuerza de PP y Vox en las encuestas.
A pesar del sobresalto, fuentes de la dirección intentan transmitir tranquilidad, recordando que aún queda más de un año para las próximas elecciones generales.
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