En el marco del Seminario Regional de Descolonización del Comité Especial de la ONU (C-24), celebrado en la ciudad de Managua, la delegación de Cuba ha ratificado formalmente su compromiso inquebrantable con los principios de la libre determinación y la soberanía de los pueblos. El encuentro, que continúa desarrollándose en la capital nicaragüense, se ha convertido en el escenario donde la representación antillana ha expuesto su visión sobre la situación actual de los territorios coloniales y la importancia de preservar la independencia nacional.
Durante las sesiones llevadas a cabo la víspera, la delegación cubana puso especial énfasis en la relevancia de este encuentro dada la coyuntura internacional contemporánea. Según las declaraciones de la representación, el contexto global actual se encuentra marcado por un preocupante reforzamiento de los intereses neocolonialistas y por pretensiones imperialistas que se ejercen sobre diversos pueblos, lo que hace indispensable el respaldo a los procesos de descolonización y autodeterminación.
En un tono firme, la representación de la nación caribeña utilizó el espacio para denunciar lo que calificó como una política de agresión económica extrema aplicada por el gobierno de Estados Unidos. Entre los puntos más críticos señalados por la delegación cubana se encuentra la implementación de un “cerco energético” diseñado para asfixiar la economía de la isla, así como la existencia de amenazas de agresión militar dirigidas contra Cuba.
La delegación subrayó que estas acciones forman parte de un intento deliberado de ignorar el derecho fundamental de Cuba a la libre determinación. En este sentido, se enfatizó la voluntad del país de continuar siendo una nación libre e independiente, manteniendo la capacidad de seguir construyendo y perfeccionando su propio modelo de desarrollo económico y social, sin injerencias externas que pretendan imponer agendas ajenas a la voluntad popular.
De igual manera, la representación cubana aprovechó su intervención para rechazar categóricamente lo que describió como “mentiras y manipulaciones infames” dirigidas contra la figura del líder de la Revolución cubana, Raúl Castro. Ante estas situaciones, el gobierno cubano reafirmó la convicción profunda de que la nación defenderá su soberanía e independencia “a cualquier precio”, dejando claro que la autonomía del Estado es un valor no negociable.
En el plano histórico, la representación cubana recordó a los asistentes que el proceso de descolonización representó una de las transformaciones más significativas de todo el siglo XX. Este proceso permitió que numerosos pueblos y territorios, que previamente se encontraban sometidos a la dominación colonial, pudieran alcanzar la autodeterminación y consolidar su independencia política y administrativa.
No obstante, Cuba advirtió que la tarea de descolonización aún no ha concluido. La delegación enfatizó que todos los pueblos poseen el derecho inherente a la libre determinación, señalando con preocupación que todavía existen 17 territorios registrados ante el Comité Especial de Descolonización de la ONU que permanecen bajo una condición colonial.
Ante este panorama, Cuba hizo un llamado urgente a la comunidad internacional para redoblar los esfuerzos colectivos en favor del multilateralismo. La delegación insistió en que el respeto mutuo, el diálogo constructivo y la cooperación internacional son las únicas vías efectivas para resolver los conflictos y promover la resiliencia frente a los desafíos que afectan actualmente a los pueblos coloniales.
Finalmente, la representación cubana aseguró que su país continuará respaldando plenamente la implementación del actual Plan de Acción del Comité de Descolonización. Este apoyo se manifestará a través de diversas iniciativas, ya sean de carácter nacional, regional o internacional, con el objetivo de erradicar definitivamente el colonialismo en todas sus formas y garantizar que cada pueblo pueda decidir su propio destino.


