El cantón Macará, ubicado en la provincia de Loja, se encuentra actualmente en un estado de alerta sanitaria debido al incremento sostenido de los casos de dengue. Esta situación ha puesto en máxima vigilancia tanto a las autoridades de salud como a la población local, ante la necesidad de frenar la propagación de una enfermedad que continúa avanzando de manera silenciosa en la región.
De acuerdo con la información proporcionada por Cristina Sotomayor, epidemióloga del Ministerio de Salud, el monitoreo realizado hasta la semana epidemiológica número 19 ha permitido registrar un total de 30 personas contagiadas en el cantón. Este número refleja una tendencia creciente que preocupa a los especialistas, especialmente por la distribución de los contagios, que se han concentrado significativamente en el sector periférico y en diversas parroquias rurales de la zona.
El análisis detallado de los pacientes revela un panorama mixto en cuanto a la gravedad de la enfermedad. De los 30 casos reportados, 25 pacientes presentan cuadros clínicos considerados sin signos de alarma, lo que permite un manejo más sencillo de la patología. Sin embargo, existen cinco personas que permanecen bajo una vigilancia médica rigurosa debido a que manifiestan síntomas de mayor riesgo, lo que implica una posibilidad elevada de complicaciones graves asociadas al dengue si no se recibe la atención adecuada.
Uno de los puntos más críticos reportados por las autoridades es la expansión geográfica del virus. Los contagios han comenzado a trasladarse hacia barrios periféricos donde anteriormente no se habían reportado afectaciones. Entre los sectores que ya se encuentran comprometidos se encuentran Cangonamá, 25 de Junio, Bello Horizonte y Centinela del Sur, entre otros. Según el reporte sanitario, este fenómeno de expansión se debe principalmente a dos factores: las variaciones climáticas recientes y la proliferación descontrolada de criaderos del mosquito Aedes Aegypti, el vector responsable de transmitir la enfermedad.
Ante este escenario, se han implementado acciones inmediatas de intervención comunitaria. Durante el pasado fin de semana, se llevó a cabo una minga de limpieza general con el objetivo primordial de eliminar los focos de reproducción del mosquito y reducir la cantidad de larvas presentes en el entorno. Estas brigadas, impulsadas por diversas instituciones locales, no solo buscan disminuir el riesgo de nuevos contagios, sino también evitar que el sistema sanitario local enfrente una posible saturación debido al aumento progresivo de pacientes que requieren atención.
En un contexto más amplio, la situación en la provincia de Loja es preocupante. Se estima que en toda la provincia existen más de 60 casos de dengue. Dentro de este panorama provincial, los cantones de Catamayo, Macará y Zapotillo han sido identificados como las zonas con mayor presencia del mosquito transmisor, lo que sugiere un patrón de afectación en las áreas más cálidas y húmedas de la región.
Las autoridades sanitarias han sido enfáticas al señalar que la prevención ciudadana es, hasta el momento, la herramienta más efectiva para contener el avance del brote. En este sentido, se ha hecho un llamado urgente a fortalecer la corresponsabilidad de los habitantes para evitar que la enfermedad se agrave.
Para ayudar a la población a identificar la enfermedad, se han recordado los principales síntomas del dengue, que incluyen fiebre elevada, dolor intenso de cabeza, molestias localizadas detrás de los ojos, así como diversas afectaciones musculares y articulares. Las recomendaciones médicas son claras: ante la presencia de cualquiera de estas señales, el ciudadano debe acudir inmediatamente a un centro médico y, bajo ninguna circunstancia, recurrir a la automedicación, ya que esto podría complicar el cuadro clínico.
Finalmente, se ha insistido en la implementación de medidas preventivas básicas en el hogar. Se insta a la población a mantener estrictamente tapados los reservorios de agua limpia y a eliminar cualquier recipiente en desuso, tales como llantas, botellas o envases plásticos. Las autoridades advierten que incluso las acumulaciones más pequeñas de agua pueden transformarse en criaderos ideales para el mosquito, perpetuando el ciclo de contagio en la comunidad.


