Belgrano de Córdoba ha alcanzado la gloria máxima en su historia al coronarse campeón del Torneo Apertura. En un encuentro cargado de tensión y emociones, el conjunto cordobés logró vencer a River Plate por 3-2 en la gran final disputada este domingo en el estadio Mario Kempes. El escenario, con sus tribunas repartidas en partes iguales entre ambas hinchadas, fue testigo de una remontada épica que permitió a los "piratas" levantar su primer trofeo de Primera División.
El partido comenzó con una actitud dominante por parte de Belgrano, que mostró mayor iniciativa en los primeros minutos. Sin embargo, la efectividad estuvo del lado del equipo millonario. A los 18 minutos de juego, River Plate golpeó primero gracias a una maniobra coordinada por la banda izquierda. Tomás Galván logró llegar hasta el fondo y envió un centro bajo que Facundo Colido aprovechó para definir con un toque corto en el área chica, colocando el balón en la red y poniendo el 1-0 a favor del conjunto dirigido por Eduardo Coudet.
La respuesta de los celestes no se hizo esperar. Apenas ocho minutos después del primer gol, Belgrano encontró la igualdad. Lucas Zelarrayán ejecutó un tiro de esquina desde el sector izquierdo que permitió que Leonardo Morales conectara un potente cabezazo. El balón superó la defensa riverplatense y selló el 1-1, resultado con el que ambos equipos se retiraron al descanso, dejando el partido totalmente abierto para la segunda mitad.
En el complemento, River Plate volvió a tomar la ventaja a los 60 minutos mediante una jugada de contragolpe. En una curiosa inversión de roles respecto al primer gol, fue Facundo Colidio quien condujo la acción ofensiva esta vez, asistiendo a Tomás Galván. El jugador millonario definió con precisión utilizando su pierna zurda frente al guardameta Thiago Cardozo, restableciendo la ventaja para el equipo de Coudet con un 2-1.
A pesar de la ventaja, River Plate tomó la decisión táctica de replegarse excesivamente en su propio campo, una postura que el elenco de Ricardo Zielinski supo capitalizar. La tensión aumentó hacia el final del encuentro y, a los 83 minutos, el árbitro recurrió al VAR para revisar una jugada sobre la línea del área. La tecnología confirmó una mano de Lautaro Rivero, lo que derivó en la sanción de un penal. Nicolás Uvita Fernández asumió la responsabilidad y ejecutó el disparo con precisión para empatar el encuentro 2-2.
Cuando el partido parecía destinado a extenderse al tiempo suplementario, Belgrano propinó el golpe definitivo a los 88 minutos. Tras un centro preciso enviado desde la izquierda por Franco Vázquez, Nicolás Uvita Fernández apareció nuevamente para convertirse en el héroe de la jornada. Con una definición de zurda, Uvita anotó el gol de la remontada, poniendo el 3-2 definitivo y desatando un festejo incontenible entre los hinchas cordobeses.
La euforia en el estadio Mario Kempes superó incluso los recuerdos de junio de 2011, fecha en la que el club logró el ascenso y envió a este mismo rival al Nacional B. La magnitud del logro se reflejó en la celebración de una ciudad que vio a su equipo alcanzar la cima del fútbol argentino.
En los instantes finales, Ricardo Zielinski introdujo a Federico Ricca para reforzar la estructura defensiva y resistir los últimos ataques riverplatenses. Por su parte, el equipo millonario reaccionó tardíamente ante la desventaja, incorporando a Juan Fernando Quintero para intentar recuperar el control del ataque, pero los esfuerzos resultaron insuficientes ante una defensa pirata que protegió el resultado con uñas y dientes hasta el pitazo final.


