Un nuevo incidente de seguridad sacude la Casa Blanca. Agentes del Servicio Secreto de los Estados Unidos abatieron a un joven de 21 años tras un tiroteo ocurrido el pasado sábado 23 de mayo de 2026. El atacante, identificado como Nasire Best, abrió fuego contra un puesto de control de seguridad en una intersección cercana al Edificio de Oficinas Ejecutivas Eisenhower.
El presidente Donald Trump se encontraba dentro del recinto al momento del ataque, pero resultó ileso. El suceso desató el pánico entre decenas de reporteros en el Jardín Norte; la corresponsal de ABC, Selina Wang, tuvo que lanzarse al suelo mientras transmitía en vivo para buscar refugio. Tras el incidente, el complejo presidencial permaneció bajo un cierre total durante una hora.
Nasire Best no era un desconocido para las autoridades. Registraba un historial de incidentes en el perímetro presidencial y problemas de salud mental. Registros judiciales indican que fue arrestado en julio del año pasado por ingresar a una zona restringida. Meses antes, fue recluido involuntariamente en un centro psiquiátrico tras bloquear el acceso al ala este de la Casa Blanca, asegurando a los oficiales que era Jesucristo y que deseaba ser arrestado. Debido a esto, el agresor tenía una orden de alejamiento vigente y una orden judicial por no presentarse a una vista en agosto pasado.
Este episodio se suma a otros eventos recientes. El pasado 25 de abril, un hombre armado intentó ingresar a la Cena de Corresponsales. Asimismo, el presidente Trump ya había sido blanco de atentados previos: uno en julio de 2024 en Butler, Pensilvania, donde resultó herido en la oreja, y un segundo intento dos meses después en su campo de golf en Florida.
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