¿Qué hay detrás del lujo de Don Edmundo en la telenovela ‘Valentina valiente’? Lejos de las cámaras, Roberto Moll es la antítesis de la vanidad. A sus 78 años, el reconocido actor peruano elige una vida marcada por la simplicidad, la disciplina y el silencio.
En una charla sincera, Moll revela que no utiliza teléfono móvil mientras trabaja y que valora profundamente su soledad. Su estilo de vida es austero: posee solo dos ternos, uno azul y uno gris, y se moviliza en motocicleta desde hace cinco décadas, rechazando los autos de lujo por mera vanidad. Incluso en el día a día, opta por comer menú y delegar las tareas del hogar, centrándose en recuperar su energía.
El actor, que fue el galán que cautivó a miles en producciones como ‘Carmín’, hoy se define como un hombre de Dios. Seguidor de Jesús de Nazareth, estudia la palabra divina a diario y mantiene una visión serena sobre la muerte, considerándola un simple cambio de estado y mencionando la teoría de que el alma pesa 21 gramos.
En el plano personal, su corazón late por el Deportivo Municipal, pasión que nació en el barrio de Santa Beatriz y se consolidó al admirar a Hugo Sotil, a quien llegó a ver jugar en el Barcelona de España. Padre de la cantante Natasha Moll y abuelo de dos niñas, Roberto Moll ha transformado la fama en respeto, demostrando que la verdadera riqueza reside en la paz interior y la desconexión del mundo material.
Un hombre que, habiendo sido el centro de atención, hoy prefiere la tranquilidad de su hogar y la espiritualidad sobre el ruido del egocentrismo.
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