Buenos Aires se vistió de fiesta para celebrar los 90 años del Obelisco, el ícono más representativo de la ciudad. Miles de personas transformaron la avenida Corrientes en un gran paseo peatonal, donde la cultura porteña fue la protagonista desde la tarde hasta la madrugada.
La jornada comenzó con un gesto simbólico: los familiares de Alberto Prebisch, el arquitecto que diseñó el monumento en 1936, subieron al mirador de la cima. A lo largo de la avenida, seis estaciones temáticas recrearon la historia de la ciudad, desde los canillitas y lustrabotas de los años 30 y el tango en vivo, hasta la psicodelia de los 60, el pop de los 80 y la cultura urbana de los 2000.
El punto culminante llegó después de las 21 con un mapping 3D sobre la estructura de 67 metros y medio, acompañado por la orquesta dirigida por Damián Mahler. El público también reaccionó con entusiasmo a las proyecciones de figuras como Mirtha Legrand y el piloto Franco Colapinto.
Pero el Obelisco no siempre fue amado. En sus inicios fue criticado como un "armatoste sin sentido" e incluso el Concejo Deliberante aprobó una ley para demolerlo en 1939, iniciativa que fue frenada por el intendente Arturo Goyeneche.
Construido en solo 31 días por 157 obreros para conmemorar los 400 años de la primera fundación de Buenos Aires, el monumento dejó atrás las polémicas para convertirse en el punto de encuentro fundamental de la identidad argentina. Los festejos cerraron con una edición especial de «Corrientes 24», con comercios y teatros extendiendo sus horarios hasta la madrugada.
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