La ciudad de Córdoba se ha transformado en el epicentro del fútbol argentino ante la proximidad de la gran final del Torneo Apertura 2026. El clima de expectativa se siente en cada rincón, especialmente en los barrios donde las hinchadas han volcado su pasión para acompañar a sus equipos en los momentos previos al encuentro decisivo.
En el barrio de Alberdi, la atmósfera es totalmente celeste. En los alrededores del estadio Julio César Villagra, las calles se han teñido del color representativo de Belgrano. Una multitud de simpatizantes se ha congregado para llevar a cabo la desconcentración, acompañando el camino con cantos y celebraciones luego de haber realizado un histórico banderazo. El entusiasmo de los seguidores del "Pirata" es evidente, marcando el territorio con una marea humana que no deja de alentar.
Simultáneamente, el escenario se traslada al barrio Poeta Lugones, donde la experiencia es distinta pero igualmente intensa. El frente del hotel Holiday Inn se transformó, durante un tiempo prolongado, en una réplica del estadio Monumental de Núñez. Una multitud de hinchas de River Plate ocupó la vereda en varias filas, extendiéndose de punta a punta a lo largo de los 50 metros del espacio, el cual se encontraba vallado a la espera del arribo del plantel dirigido por Eduardo Coudet.
El despliegue de los fanáticos riverplatenses incluyó gritos, saltos y cánticos constantes. Mientras tanto, en la vereda opuesta, que consiste en una franja de pasto, se instaló un nutrido grupo de vendedores ambulantes. Estos ofrecían una variedad de artículos para los asistentes, desde camisetas de diversas épocas, camperas y gorros estilo piluso, hasta pósters diseñados específicamente para la final que se avecina. Además, la oferta gastronómica y de bebidas incluyó la venta de fernet con Coca-Cola y diversas opciones sin alcohol.
El ánimo de la hinchada millonaria se mantuvo en lo más alto, con pedidos expresos por el campeonato y cánticos dirigidos hacia Boca Juniors. Entre las frases que resonaron con fuerza estuvo la consigna "el que no salta murió en Madrid", la cual servía para envalentonar aún más a los presentes. Los fanáticos manifestaron una fe ciega en el resultado, asegurando que el equipo está en condiciones de ganar y consagrarse campeón.
La tensión y la emoción alcanzaron su punto máximo pasadas las 20:30 horas. Aproximadamente a unos 70 u 80 metros del hotel, específicamente en la rotonda donde se ubica la escultura "Hacedores de mares", se hicieron presentes dos colectivos negros con los colores de River en sus costados. El avistamiento de los vehículos desató el estallido del clásico canto "River, mi buen amigo", entonado por la hinchada que desea ver al equipo levantar el trofeo.
Una vez que el plantel ingresó al hotel, los simpatizantes permanecieron en sus lugares, aguardando que los protagonistas salieran a saludar, firmar autógrafos o tomarse fotografías. La espera terminó cuando varios integrantes del equipo y el cuerpo técnico decidieron acercarse al público.
Entre quienes salieron al frente del hotel se encontraron el entrenador Eduardo Coudet, junto a los jugadores Franco Armani, Santiago Beltrán, Gonzalo Montiel, Germán Pezzella, Marcos Acuña, Juan Fernando Quintero, Juan Cruz Meza, Maximiliano Salas y Sebastián Driussi. Este gesto provocó el éxtasis absoluto de los fanáticos. Un momento particular de la jornada ocurrió cuando Gonzalo Montiel accedió a firmarle la motocicleta a uno de los efectivos policiales que custodiaba la zona. El recibimiento estuvo acompañado por el agitar de banderas, el lanzamiento de fuegos artificiales y bengalas de humo, que se disiparon rápidamente debido al viento de la fría noche cordobesa.
El único integrante del plantel que no participó de este recibimiento fue Lucas Martínez Quarta. El defensor se trasladó desde el aeropuerto directamente hacia el hotel Quorum, lugar donde llevó a cabo la conferencia de prensa oficial de la Liga Profesional en compañía de Lucas Zelarayán. Con estos eventos, queda todo listo para la disputa de la gran final del Torneo Apertura 2026.


