En un acto de reconocimiento y reparación, la Iglesia Católica solicitó formalmente perdón este sábado a la Comunidad Campesina de Catacaos debido a los abusos cometidos en relación con el Sodalicio de Vida Cristiana. La ceremonia, que tuvo lugar en la parroquia San Juan Bautista en Piura, fue conducida por altos representantes del Vaticano y de la jerarquía eclesiástica peruana, en el marco de las medidas de reparación implementadas tras la disolución de la organización fundada por Luis Fernando Figari.
El evento fue el resultado de una petición formal presentada por comuneros del pueblo originario Tallán ante Jordi Bertomeu, quien se desempeña como comisario pontificio encargado del proceso de liquidación del Sodalicio. Las familias afectadas denunciaron haber sido víctimas de presiones, amenazas y denuncias penales durante más de una década, situaciones que estuvieron estrechamente vinculadas a disputas por terrenos comunales en la región de Piura.
La ceremonia contó con una nutrida presencia de autoridades religiosas. Entre los asistentes destacaron el cardenal Carlos Castillo, arzobispo de Lima; Pedro Barreto, presidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía; Luciano Maza, arzobispo de Piura; y Alfredo Vizcarra, arzobispo de Trujillo. Asimismo, el acto contó con la participación de representantes diplomáticos y miembros de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
Uno de los momentos más significativos de la misa fue el homenaje dedicado a Guadalupe Zapata Sosa y Cristino Melchor Flores, comuneros que fallecieron en el contexto de los conflictos por la defensa de sus tierras comunales. De acuerdo con el Arzobispado de Lima, este encuentro fue fundamental para escuchar los testimonios directos de las familias perjudicadas, información que será considerada previo a la futura visita del papa León XIV al Perú.
En un gesto de humildad y arrepentimiento, el comisario apostólico, los cardenales y los obispos presentes se arrodillaron ante las víctimas del Sodalicio para ofrecer sus disculpas públicas. Durante la liturgia, el Monseñor Bertomeu compartió un mensaje de apoyo enviado por el papa Francisco años atrás. El representante pontificio recordó que, el 14 de abril de 2024, el papa Francisco envió un mensaje contundente a los comuneros de Catacaos instándolos a luchar por sus tierras y asegurándoles su respaldo. Bertomeu señaló que, exactamente un año después, el 14 de abril de 2025, el grupo del Sodalicio fue suprimido.
La ceremonia también integró una dimensión política y estatal. El comisario apostólico invitó a la senadora electa por Ahora Nación, Ruth Luque, a dirigirse a los asistentes. La parlamentaria pidió disculpas en nombre del Estado peruano y subrayó que existe una deuda pendiente con la comunidad, especialmente con aquellos que continúan enfrentando hostigamientos, amenazas y procesos de criminalización. Luque hizo un llamado a las autoridades para que demuestren un mayor compromiso con la justicia.
Previamente a este acto, Jordi Bertomeu se había reunido con representantes de la comunidad Tallán en la Nunciatura Apostólica de Lima. En dicha reunión, el enviado del Vaticano reconoció abiertamente que la respuesta de la Iglesia fue tardía frente a la gravedad de las denuncias presentadas por los campesinos. Durante la misa en Piura, Bertomeu reiteró este sentimiento afirmando: “Hoy estamos aquí para pedirles perdón en nombre de la iglesia. Tendríamos que haber llegado hace 20 años. Y lo sentimos de verdad. Discúlpenos”.
Al concluir la ceremonia, el comisario apostólico enfatizó que este encuentro sienta un precedente para futuras conversaciones con otras comunidades en el Perú que requieran atención eclesial. Bertomeu señaló que la iniciativa nacida en Catacaos debe aprovecharse para que la Iglesia muestre cercanía con los pueblos originarios del país y facilite la presentación de sus reivindicaciones.
El representante pontificio aclaró que este acto constituye una reparación simbólica, admitiendo que el daño sufrido por las familias no se resuelve únicamente mediante una ceremonia religiosa. Asimismo, confirmó que el papa León XIV ha decidido mantener la línea de trabajo establecida por el papa Francisco en respaldo a este proceso. Por su parte, la Conferencia Episcopal Peruana recordó que el mensaje de Francisco en abril de 2024 alentaba a las familias a continuar sus reclamos frente a los conflictos en Piura.
Las denuncias contra el Sodalicio de Vida Cristiana abarcan presuntos casos de tráfico de tierras, hostigamiento y criminalización de comuneros. Informes de organizaciones de derechos humanos han documentado la existencia de personas heridas, familias denunciadas penalmente y amenazas de desalojo. Este acto en Catacaos es considerado uno de los reconocimientos públicos más importantes realizados por la Iglesia peruana tras la desaparición de la organización.


