Diez países de África están en alerta máxima. El brote de ébola declarado en el este de la República Democrática del Congo ya se ha propagado a Uganda, y la agencia de salud pública de la Unión Africana advierte que el riesgo es regional.
Jean Kaseya, director general de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades, señaló que Angola, Burundi, la República Centroafricana, la República del Congo, Etiopía, Kenia, Ruanda, Sudán del Sur, Tanzania y Zambia se encuentran en situación de alto riesgo. Kaseya subrayó que esta epidemia no es solo un problema de la RDC, sino un desafío continental que requiere acción urgente.
Las cifras son preocupantes. La Organización Mundial de la Salud ha reportado 750 casos sospechosos y 177 muertes sospechosas en la RDC. Por su parte, Uganda ha confirmado cinco contagios tras el inicio del brote el pasado día 15.
El foco de la epidemia se encuentra en la provincia congoleña de Ituri y corresponde a la cepa Bundibugyo. Esta variante es especialmente crítica, ya que su tasa de letalidad oscila entre el 30 % y el 50 %, y actualmente no existe una vacuna autorizada ni tratamiento específico.
Para enfrentar esta emergencia, los CDC de África estiman que se necesitan 319 millones de dólares. El 84,1 % de estos fondos se destinaría a la respuesta directa en la RDC y Uganda, mientras que el resto financiaría medidas de preparación en los diez países de alto riesgo.
La OMS ha elevado el riesgo del brote en la RDC a "muy alto", aunque lo mantiene como "bajo" a escala global. Las autoridades sanitarias ya coordinan planes conjuntos para frenar la propagación del virus, el cual se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados.
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